lunes, 30 de abril de 2012

La ilegalidad de una noche en Sans Soucí

Me están prohibidas por ley las noches de mar y lejanías. Tengo prohibido por igual estar de pie más de lo preciso. Pero por una noche de reggae y lluvia, desafié la carta magna de mi existencia. Esperé la medianoche para bajar tensiones y dejarme seducir por las rimas cómplices que han acompañado mis mañanas y tensiones laborales; mis sábados individuales. Estuve ahí cuando llovía el cielo mientras coreábamos los frutos de la tierra, y la multitud rompía los hielos del miedo y los deseos. Nos atrevimos a compartir conciencia. Cruzamos el Ozama. Yo no quise perderme esta vez el concierto de Cultura. Y no hay que especificar de qué clase de cultura hablamos, porque esto es como la Embajada, el Profesor o el Doctor. Entre dominicanos nos entendemos. Entre caribeños e isleños, nos comprendemos también.

martes, 24 de abril de 2012

María Ligia Grullón: Por las tablas del arte


En La 37 por las tablas, apuesta al talento joven deseoso de aprender y trascender.
“Hacía shows en la galería de mi casa”, relata mientras conversamos en la sala de teatro de la casa 37 en la calle Benito Monción. Estamos en pleno centro histórico de la urbe santiaguense en la que vive y ha desarrollado gran parte de su trayectoria artística. La niña que disfrutaba los conciertos y las presentaciones teatrales acompañada por don Ricardo, su padre, ahora dispone de su propio espacio para mostrar lo que sabe y enseñar todo lo aprendido.
Sorprende constatar que esa grácil figura que vemos danzar en escenarios variopintos e interpretar personajes tan fantasiosos como realistas, es arquitecta graduada. Pero los caminos del azar son inexplicables. Su tesis de grado, sobre la rehabilitación de espacios antiguos, le sirvió para enfrentar mejor la habilitación de las tablas que hoy constituyen su mejor legado artístico: La 37 por las tablas. “La arquitectura me dio una visión del todo, muy válida.”
Al margen de sus orígenes nómadas, María Ligia ha permanecido en Santiago. Poco ha pesado la tendencia del bisabuelo cirquero que vino de Brasil y se quedó, el de las pesadillas de don Ricardo. El sacrificio de mayores oportunidades personales tanto en el cine como el teatro, se ha visto recompensado con la posibilidad de impactar a jóvenes que precisan de lugares como la 37 para desarrollar talentos artísticos. 
“Me inventé el espacio no solo para ensayar y tener mi propio grupo, sino para complementar la oferta de escuelas de arte en Santiago”, argumenta Grullón sobre la casa en que ha invertido no solo diez años de su vida sino también sus recursos económicos, su familia, y donde ha visto manifestarse la solidaridad de muchas manos voluntarias y amigas, convocadas por la misma pasión que vive esta mujer: el arte, en todas sus expresiones.

“Cuando viajé a California aprendí que en las pequeñas ciudades tú puedes crear más. Las grandes ciudades te roban energía.”