miércoles, 26 de noviembre de 2008

Noviembre lluvioso

Recuerdo a noviembre y sus lluvias, caminar la Del Sol bajo la sombrillita azul y contar historias mojadas en café y cervezas. Pienso en las tardes de sol que acabaron en agua y pies humedecidos, las manos evitando el correr del agua en los cuerpos. Mi cuerpo vuelve a sentir las flores que nunca vi llegar, la llamada pública en la San Luis, la espera y la huída, la celebración a oscuras de un pacto disuelto por el azar.

Recuerdo a noviembre en los parques, los policías del amor y las luces de la Catedral, el susto delicioso de la complicidad, las despedidas militares frente al río, tanto frío curado con fuego hecho de piel, las mariposas aleteando en las mejillas, las miradas encontradas en la eternidad de un minuto.

Recuerdo a noviembre, y me descubro otra vez siendo la niña con diecinueve respuestas y una duda.

martes, 18 de noviembre de 2008

Opciones, cine y FUNGLODE

Hoy, precisamente esta noche, abre para Santiago el II Festival de Cine Global Dominicano, organizado por la Fundación Global Democracia y Desarrollo, conocida por sus siglas, FUNGLODE. Casi todos, los que gustamos del cine no comercial ni taquillero, sino de buen cine, de historias, nos deleitaremos con las historias personales y los temas globales de esta edición. No siempre se tienen estas oportunidades, el año pasado tuvimos que recibir terapia de grupo para superar la suspensión del mismo evento.

Bueno, podría decir más cosas, pero con señalar el cierre del domingo y la proyección de La Ceguera, basada en la novela de José Saramago, Ensayo sobre la ceguera, es suficiente.

Buen gusanito.

La selección, la chequean por aquí.

viernes, 7 de noviembre de 2008

Un adelanto magistral

Como les decía a los cinco gatos poéticos que pasan por aquí. Tenía en oferta la primicia del libro de la maestra Sally Rodríguez. Pues bien, aquí les viene un adelanto de esta novedad.

Ya La llama insomne existe: solo esperen su presentación.

lunes, 3 de noviembre de 2008

Días que pasan

Hay días que pasan, como los gloriosos de Milanés. Otros pasan con menos alarde. Ciertos, se graban en la memoria con sal y agua, pocos con sangre, solo algunos salen a pasear con lluvia y sombrilla azul o con calle empedrada. Y no importa si han pasado cinco mil años o solo unos pares de 24 horas, cada día tiene su sabor y su magia. Cada día tendrá su espacio para celebrarse, con llanto o risas, ambas inclusive. Y cada recuerdo atado a su día y su hora, cada verso amanecido o trasnochado será motivo de una sonrisa con ojos sinceros incluidos.

Los días vienen y van, como la gente que los habita. Yo también vengo y voy. Y mis días van y vienen, como la gente que los vive conmigo. Ya no espero que nadie se quede o se vaya, lo importante es vivir.