viernes, 30 de octubre de 2009

Intenso

Y una vez más, las palabras escapando de mi boca se hicieron carretera, playa, sol agua, poesía, noches, parques, besos, verdades, mentiras, colores, sabores, olores, monte, iguanas, garzas, remansos, transparencia, danza de lluvia, manos, pies, bocas, brazos, presencias, ausencias. Que son los gajes de profetizar de esta esquinera santiaguera.

La revolución de este mes de Octubre ha sido tan increíble que se me hace deshonesto resumir en una entrada experiencias que podrían y merecen llenar varios espacios en esta esquina móvil. Pero mis próximos días libres me han obligado a resumir en párrafos la emoción infantil de recoger caracoles en Cabo Rojo, mirar con genuino asombro la carrera por la vida de un cangrejo en esa misma franja de arena blanquísima y aguas transparentemente turquesas.

La virginal soledad de Bahía de las Aguilas es una huella indeleble en mi memoria, con unas arenas para las cuales los versos de "tan limpia, tan pura, que da trabajo mirarla" fueron escritos, pero no se supo. Esa inmensidad secreta y perdida de Pedernales que vale su lejanía y sus bosques secos, que importan nada las distancias y dificultades.

Y llega entonces la mudez absorta ante el Hoyo de Pelempito, el aire fríamente mariposeado de la Sierra de Bahoruco. Las aguas esmeraldísimas de la laguna de Oviedo. La ciudad de Pedernales y su malecón breve. La noche y su parque central.

Y entonces, porque la carretera me convoca, me abro paso al Norte. Y las arenas se oscurecen, las aguas se vuelven nada: ningún color, ninguna sal. Río San Juan, se serpentea, se nace, se llueve, danza con la lluvia sobre mi cabeza.

Las palabras retornan a palacios que alojaron consistorios, seducen a sus oficiantes de todos los países. Llegan con sus papelitos, sus acentos. Y nos invitan a matar ángeles, a desandar las pieles, reconocer el hogar entre las piernas de los seres amados, olvidar los nombres y recobrar los suspiros, hermanarnos en otros lenguajes y tradiciones. Comprender el universo y sus habitantes.

La palabra entonces se vuelve voz en una negra francesa y en una mulata montecristeña. Y entre bares y teatros, sus gritos ahogan el infierno del ruido, sepultan la fealdad de la estridencia, repican las tradiciones olvidadas y queridas, hacen música y belleza solo con sus sonidos, sus almas suplantando dolores y alegrías de siglos.

Y para terminar las intensidades revolucionarias de Octubre, me pierdo en las doradas arenas de ese puerto de plata, escenario de mis primeros días de asueto laboral.

Octubre: Pedernales, Río San Juan, Festival Internacional de Poesía de Santo Domingo, Festival de Música Vocal de República Dominicana.

Octubre: revolucionariamente intenso.

miércoles, 21 de octubre de 2009

La estirpe maldita

No es un día más. No puede pasar la fecha sin versos, palabras. Se escribe con furia de buzo ciego,(o algo así dice una víctima de ese mismo proceso). Para quienes me empujaron en estos caminos de palabras e imágenes. Por los patrocinadores de mis insomnios y vigilancias lunares. Por el muchachito de pantalones campana que me hizo escribir versos. Por las lágrimas derramadas en parques, autobuses, avenidas y mesas de restaurantes. Por los abrazos y ausencias de los abrazos, Galeano. Por todo y por nada. Aquí este poema en el día de los poetas, la estirpe maldita de todo el universo.

Desahogo post Pedro Aznar

Siempre he ido en contra de los epígrafes, de las citas literarias y las ingles ufanas de su cosmopolitana literalidad. Siempre desde que me pareció vano decir yo he leído a Borges o qué te parece la poética de Vallejo. Peor si es en inglés o francés, porque te embarran, (sí, no suena bonito pero es así, te em-ba-rran) sus estudios de las lenguas de Amy Winehouse o Nicolas Sarkozy en las tardes después del colegio. No me gustan las citas, no me gustan. Y no hay poesía en decir que no me gustan. Repito, no hay poesía en eso. Y ahora no importa mucho lo que haya, sino lo que crean quienes leen ahora estas líneas de orgullo personal. De orgullo, no vanidad, orgullo. Y ahora viene lo que sigue a una afirmación general, la excepción.

En mi caso, el pero me lo dio Pedro. No mi padre, no Guerra, pero sigue siendo Pedro. Piedra en el camino que se tiende entre un cóctel de muebles y un pase de modas, entre la canción de Drexler y la voz de un mocano, entre la tardanza de Alberto y los salvapantallas de mi vida. Ese Aznar que desde una pampa que no conozco me lanza su sueño del retorno.

Tal desprendimiento poético merece un par de acordes de guitarra, a quien pueda musicalizar: A7M E9 F#m D E/D...

Un jueves en el ocaso de la tarde podré decir como el chico de Pat Metheny Group que "El mar golpeó en mis venas y libró mi corazoón."

Aquí, entonces, sí hay poesía, repito, aquí si hay poesía. Y no tienen más remedio que creerlo.

A Paín Bencosme, por el regalo.

viernes, 16 de octubre de 2009

Recordatorio tardío

Si recordar es vivir, prefiero morir de hacer los recuerdos y no vivir recordando. Morir de sol, agua salada y brisa. Morir de tránsito en la carretera, desangrarme en los puentes y los ríos, cortar mis venas en cada habitación de hotel a la hora del desayuno. Morir de multitud en los parques pueblerinos un sábado por la noche, morir de propuestas indecentes en ciudades olvidadas por Dios. Ahogarme en las miradas de las iguanas y los mosquitos alados del demonio, arder en el fuego de carnavales cimarrones y trajes desechables, romper el fuete en cada hueso que me sostiene. Dispararme por la espalda noches interminables de lejanía y descubrimiento. No quiero vivir en la mecedora del ayer que se idolatra con la ceguera de los que ya no quieren matarse la vida viviendo.

jueves, 8 de octubre de 2009

Revolución de Octubre

"La place Rouge était blanche. La neige faisait un tapis." Gilbert Becaud lo dijo para contar la historia de su hermosa guía turística Nathalie. "Elle parlait en phrases sobres de la Révolution d'Octobre." Para la historia universal, esa revolución soviética tiene sus orígenes, consecuencias y procesos definidos. Y yo no pienso meterme con esas particularidades. Porque no me interesan y porque no las conozco a profundidad (ni a superficialidad). Pero sí conozco de la revolución que Octubre hace en mí. Desde el inicio del último trimestre del año de las clases de francés en la Alianza Francesa de Santiago. Desde las noches más tempranas en la calle San Luis esquina 16 de Agosto. Los parques son más majestuosos y solemnes en este mes. El paso a la adultez que solo Cortázar describe en su capítulo 7. Despertar a la vida que antes era solo una imagen a blanco y negro al amanecer. Tal vez en los continentes el otoño y Octubre sean tiempos de hojas caídas, de pérdidas, de dolores, de ocasos y adioses. Tal vez porque nunca he visto ese gris celeste de París en los Campos Elíseos o la Plaza Roja hecha blancura por la nieve precoz. Para mí, Octubre fue, es y será siempre el mes de los encuentros, las bienvenidas, las sorpresas, la vida, los viajes, los abrazos, los besos, los sueños, la inocencia, los parques, las calles llovidas, las despedidas militares, el Yaque y su brisa, las luces nocturnas, las noches robadas al destino, el delirio, las manos, la risa, los huecos en la espalda, el delirio, el descubrimiento constante, las iniciaciones, las ceremonias, las miradas encontradas y el amor.