jueves, 27 de marzo de 2008

Los reflejos del espejo

Cuando nos vemos al espejo, no siempre estamos conformes con lo que vemos o percibimos. O nos sorprende encontrar una imagen mejor de la que esperábamos. Suele pasar. Sin embargo, cuesta decirnos la verdad, asumirnos con nuestros dolores, sinsabores y aciertos, con nuestras cualidades y ventajas. Eso que casi no hacemos se lo permite Fernando Valerio Holguín en el libro Autorretratos.

Parece inhumano y poco respetuoso solo decir eso acerca de un libro que releo dos veces por año desde que llegó a mis manos a causa del mismo autor. Hay gente que no lo considera poesía, otros niegan que sean narraciones. Yo, para variar, solo sé que es un libro sincero y, no con nosotros los lectores, sino con el mismo Fernando, que es en definitiva el que necesitaba sincerarse, ya importa poco si usó espejos o no. Un día de estos escribiré algo más digno del escritor y su obra, de las lecturas y los autorretratos, de los reflejos de ese espejo en común que es un libro.

jueves, 20 de marzo de 2008

Homenaje al mar

Si soy el mar, cada ola que fue río guarda su pequeño sabor dulce, su verde caricia de montaña. Toda la sal se mece en mi pelo y mi piel. La marea recorre cada puerto donde intenté quedarme, cada marinero que abracé para siempre. Pero cada viaje de amantes no llegará a ningún puerto. Me robaré el rumor de sus pasiones y ahogaré en viento su lamento de tragedia. Y esperaré, porque soy agua y el agua espera y vuelve. A pesar de que no nos bañamos en el mismo río dos veces: nuevas danielas corren sobre él...

martes, 11 de marzo de 2008

8 de marzo

Hoy no es día para festejar siquiera con buen vino o enviar flores. Hoy es el tiempo para avanzar, llegar temprano a casa, vernos al espejo sin temores, desnudarnos de dudas y sonreir por lo que nuestros cuerpos llevan en su interior: más que carne y sangre, almas de mujeres.


A las que día a día se levantan a ser mejores...y a las que debemos intentarlo.

viernes, 7 de marzo de 2008

Definición de amor

A propósito de haber pasado la fecha de rojas demostraciones de cariño, comparto con quienes hacen esquina en presencia o desde el anonimato, la mejor definición del amor que he podido leer mucho antes de saber la realidad y el significado de estas palabras. Agradezco que si saben donde encontrar este libro me ayuden, porque lo he perdido, y me parece que es mi unicornio azul; pago a buen precio la información.



El diagnóstico y la terapéutica

El amor es una enfermedad de las más jodidas y contagiosas. A los enfermos, cualquiera nos reconoce. Hondas ojeras delatan que jamás dormimos, despabilados noche tras noche por los abrazos, o por la ausencia de los abrazos, y padecemos fiebres devastadoras y sentimos una irresistible necesidad de decir estupideces.

El amor se puede provocar, dejando caer un puñadito de polvo de quereme, como al descuido, en el café o en la sopa o el trago. Se puede provocar, pero no se puede impedir. No lo impide el agua bendita, ni lo impide el polvo de hostia; tampoco el diente de ajo sirve para nada. El amor es sordo al Verbo divino y al conjuro de las brujas. No hay decreto de gobierno que pueda con él, ni pócima capaz de evitarlo, aunque las vivanderas pregonen, en los mercados, infalibles brebajes con garantía y todo.


De Eduardo Galeano, El libro de los abrazos, 1989.

miércoles, 5 de marzo de 2008

Sin destinatario

Para los que pidieron y no les dí antes, aquí va un poema que ostenta su título gracias al lugar desde donde usualmente escribo mis poemas ahora: el menú de mensajes de mi celular y su carpeta borrador.

Tengo dos días sin salir de día, sin tomar un poco de sol. Me da alergia caminar calzada, no soporto el frío de las oficinas. Es tan creíble lo que digo que no me cuestionan más que el sabor de la sal en labios prestados. Y todo el resto de secretos se mantienen bajo lluvia. Me gusta sospechar de un rosa amarilla con vino tinto, porque suelo darme entera a ese precio: nunca dudes del color de la suerte.