viernes, 21 de diciembre de 2012

Carlos De León: Del amor y otros demonios


Era verano de 2005. En el Palacio Consistorial de esta ciudad hidalga coincidimos durante un curso de técnicas narrativas. Él era casi niño, tenía muchas preguntas, muchas sonrisas. Yo era joven y tenía claro que me gustaba la literatura. Para el reencuentro de enero 2009 en las piedras chavoneras, yo tenía una carrera y Carlos De León había iniciado su camino por las artes visuales.
Siempre que el azar nos hizo compartir espacio, la sonrisa y la alegría de Carlos eran contagiosas y su discurso fue pasando de la niñez ingenua a la adultez más consciente. Por eso no me sorprende cuando explica los criterios de selección de los medios de expresión de esta obra ganadora, pero dolorosa también. “El primer criterio fue que los elementos fueran inherentes a la experiencia en la cual me basé. Segundo, opté por sutilezas; el contenido por sí mismo tiene mucha carga emocional y de eso estaba consciente. No necesitaba decir más de lo necesario.”
Esta noche de octubre que nos hizo coincidir una vez más, la alegría de De León nos volvió a contagiar a todos. El premio que lo pone al centro del mapa artístico revela su sensibilidad creativa. La pieza que le da este premio revela una realidad personal que desconocíamos y que reafirma su capacidad de sobreponerse a la misma. “El nivel de diálogo que esta pieza podría provocar sobrepasa mi interés de mantener el tema oculto.”
El Concurso de Arte Eduardo León Jimenes le compromete también, “a seguir creyendo en mí firmemente. Este premio cierra todas las puertas al demonio de la duda.” Este premio también es una forma de irle cerrando las puertas a los demonios dolorosos que acompañan el planteamiento de esta obra. Entre balas de calibre 380 y una caligrafía prolija, “Te Amo” habla de un tema que llena páginas de diarios, cementerios, hospitales y vacía corazones, familias.
Ahora es noviembre de 2012. Con el joven de 24 años seguiremos coincidiendo, si el azar conspira. Mientras, él continua trabajando, “de manera formal, documentando la relación con mi familia, sobre todo con aquellos miembros que me resultan más relevantes. No sé qué formas esta documentación seguirá tomando, pero ahora eso no es lo más importante. Lo esencial es mantenerme ocupado generando.”

Sandy Gabriel: Lujosas notas de jazz


Llovía en la costa atlántica. El humo solidario del tabaco subía y las notas del jazz contagiaron la camaradería de una noche benéfica. Sandy Gabriel y POP Jazz Ensemble son los autores de esa sensación que va envolviendo mi recuerdo, quizás el de todos los asistentes de aquella velada.
No es la primera vez que lo entrevisto; tampoco hay primicia en que lo haga por medios electrónicos. Estamos acostumbrándonos, pues, a comunicarnos entre teclazos, llamadas, acordes… Culpemos entonces a su agenda que, hace tres años como ahora, se desborda en presentaciones y grabaciones que le impiden vernos cara a cara y, simplemente, conversar.
De la evolución satisfactoria en su relación con el saxofón, de su disciplina y experiencia, hay varios testigos de excepción. Su padre y maestro, el también saxofonista Sócrates Gabriel. Sus compañeros fundadores de POP Jazz Ensemble: Jairo Milanés, Daniel Álvarez, Hisdras Álvarez y Joel Guzmán. Con éstos últimos lleva “un matrimonio musical” que ya pasa los 15 años, con un estatus respetable en la escena artística local e internacional. “Es una bendición de Dios  haber creado una hermandad y permanecer juntos por tanto tiempo”.
Con esta hermandad y muchos otros colegas talentosos nacionales e internacionales, Gabriel ha pisado escenarios y estudios de grabación, espacios donde la música se exhibe y se registra, respectivamente. El respeto y la preparación para estos ámbitos le granjean el cariño y la admiración de sus coterráneos puertoplateños y de artistas jóvenes y contemporáneos, a quienes sirve de ejemplo: tanto por la dedicación que ha puesto en su arte como por la humildad con que afronta el éxito que cosecha.
Esta entrevista es un collage delicioso de palabras y notas que entre Sandy y yo hemos prolongado en el tiempo, porque como dice el padre de Sebastián, “tocar jazz es además como entablar una conversación muy amena e interesante, con la que puedes fluir y subir a los niveles más altos de la intelectualidad musical”.

Pedro José Vega: La construcción de la experiencia


Todos los días se aprende algo nuevo. No se sabe todo. Pedro José Vega está seguro de esta realidad. Yo la voy asumiendo. Porque, mientras conversamos en la Mediateca del Centro León, voy descubriendo una persona sumamente capaz no solo de hacer, sino de aprender cada día, de cada situación, de cada persona. Esta capacidad de aprendizaje lo llevó a desarrollar una carrera como la museografía.
De su trabajo con el museógrafo Peter Vitakis, aprendió las bases de este arte de concebir la ubicación de obras de arte en forma perdurable y comprensible para los espectadores. De la primera exposición que diseñó y produjo con objetos rescatados de los galeones Conde de Tolosa, Guadalupe y Concepción, en el Museo de las Casas Reales, aprendió a escuchar y tomar notas de las críticas. Acción que se volvió norma: “en cada proyecto, evaluar y tomar nota para la próxima, eso se llama construir la experiencia”.
En poco más de tres décadas, Vega ha ido construyendo esa experiencia, tan necesaria para la realización de exposiciones memorables en la institución que labora. Su formación arquitectónica y artística y las continuas lecturas sobre arte, literatura, cultura… le han permitido hacer propuestas expositivas que destacan por su carácter lúdico y la interactividad que generan en los diversos públicos que acceden a ellas. Sin embargo, la más importante academia sobre cultura y arte la tuvo mucho antes en sus padres, músico-melómano y gran coleccionista, respectivamente.
Pedro José pudo desarrollar una carrera como artista: los premios obtenidos están ahí, los dibujos que aún realiza y que amigos y familiares cuelgan en sus muros, también. Pero luego de trabajar con Vitakis, fue inevitable que sus conocidos le vincularan con esta maravillosa labor que le reta a levantarse “todos los días y estar vivo y poder acometer todos los trabajos que se presentan en la institución, que no solo es museografía.” Él no lo sabe todo aún, pero sabe mucho y lo ha aprendido muy bien. Yo estoy segura de esta realidad.

martes, 18 de diciembre de 2012

Crónicas de ayer y hoy: La magia de la Navijazz

El plan de iniciar estas crónicas era justamente escribir sobre actividades que ya el tiempo hubiese relegado a la memoria, al pasado. Sin embargo, los caminos del arte están llenos de magia. Yo acabo de llegar de la Sala Julio Alberto Hernández del Gran Teatro del Cibao con el asombro en los oídos y el corazón. Yo había visto, por casualidad la promoción de este concierto, Navijazz, pero no le había prestado atención ni a los cantantes ni a la fecha. Hasta que recibí la boleta esta tarde. La idea era ir acompañada: indistintas razones hicieron que nadie se sentara a mi lado a escuchar las canciones de Navidad.

La Sala estaba apenas salteada por unas menos de 30 personas, sin contar técnicos ni a los propios músicos. Con unos 20 minutos de retraso, aparecieron en escena Rafelito Mirabal al piano, Gustavo Rodríguez en el bajo acústico, Oscar Almonte en la guitarra acústica, Otoniel Vargas en la batería, Cukín Curiel en la percusión. Chaqueta blanca y corbatines coloridos le daban un aire de glamour mientras los integrantes del grupo músico-vocal Tes a T interpretaron los tres primeros temas de un programa de 18 canciones navideñas y tres intervenciones literarias a cargo de la comunicadora Castalia Vargas.

El frío de la Julio Alberto Hernández formaba parte de la escenografía sencilla pero efectiva que nos puso a todos en ambiente navideño, no solo a través de los acordes y las letras sino también de las reflexiones que las intervenciones de Vargas iban generando en cada uno de los presentes en el estreno de esta producción musical benéfica.

A los caballeros de Tes a T le sucedió la danesa residente en el país, Retah Burton con White Christmas de Irving Berlin y Jingle Bells de James Lord Pierpoint. En The Christmas Song, Burton introduce a mi diva del jazz Sabrina Estepan, quien continuó contagiándonos de entusiasmo al margen de lo poco inspirador que puede resultar para un artista una sala prácticamente vacía. Cuando Estepan interpretó Noche de paz, se erizaron todos los pelos de mi cuerpo, excepto mi greña que ya lo está habitualmente.

La velada musical ya no era una promesa de calidad y disfrute: era real y todos pensábamos colectivamente, ¿por qué no hay más gente en esta sala? ¡Este concierto está genial y se lo están perdiendo! Y cuando no se podía esperar más, la santiaguera residente en Santo Domingo cantó a dúo con Alvaro Dinzey de Tes a T un singular Have yourself a merry little christmas que destacó no solo las capacidades vocales de ambos sino la solidaridad de la soprano al guiar a Dinzey en un idioma que no domina, pero que con su voz logró sobrepasar.

Aquí volvió Tes a T con Vamos al hogar de Misael Mañon y  Se oye un canto de varios compositores, a demostrar por qué son tan versátiles y efectivos en escena.

Se trataba de un concierto de jazz navideño, así que no podían faltar las versiones acústicas de Tamborilero, versionado por Mirabal, a piano solo. Luego Carlito Estrada, saxofonista donde los haya, fue acompañado por la banda en We three kings. Oscar Almonte también demostró sus dotes en Silver Bells.

El regreso de Burton para dos canciones más me pareció innecesario hasta que su interpretación de Merry Christmas Baby nos sacudió la calma y puso en perspectiva las reales posibilidades de su voz, apropiadamente acompañada de la guitarra eléctrica de Almonte, quien también volvió a lucirse.

Tes a T no podía marcharse de Santiago sin cantar Mi Burrito Sabanero, sello de la agrupación que pone música y voz sin instrumentos, pero que con la banda sonaban impecables.

El final con todos cantando Santa Claus llegó a la ciudad coronó una hora y 15 minutos de concierto navideño.

Y cualquiera se preguntará: ¿y qué haces tú contando tan aprisa este concierto? Pues porque mañana reponen el repertorio y de verdad, no quisiera que nadie más se pierda la oportunidad de escuchar y sentir lo que yo escuché y sentí. Así que no importa si lo hacen por ayudar al Centro de la Juventud y la Cultura De La Salle-Cienfuegos, o porque es "cool" oír jazz o porque les convencí con esta crónica: NO dejen de ir mañana a la Julio Alberto Hernández del Gran Teatro del Cibao a las 8:30 de la noche (puntual porque sospecho que mañana sí empezarán a tiempo).

No se van a arrepentir, lo juro por la niña de la espina y las ganas que tengo de irme a cenar cuando publique esta entrada.

lunes, 17 de diciembre de 2012

Waddys Jáquez: Artes permitidas


Su primera película: “Una historia llena de personajes caribeños, aguerridos, viscerales y sobre todo sin tapujos ni pelos en la lengua, una historia que puede divertirnos y conmovernos.”

Ha establecido un nombre en el altar de las artes dominicanas. Y ha creado personajes que constituirán leyendas sobre las tablas teatrales. Waddys Jáquez es ese niño que nunca fue “niño genio, sino inquieto y con cosas que decir.” Esas muchas cosas las dice, principalmente, a través de historias que resultan inverosímiles, de tantas realidades que abordan y desnudan.
Mientras conversamos (y este conversar discurre por días entre llamadas y correos), Jáquez dirige “El Mago de Oz”, “Desayuno al Rojo Chino” (de Lenín Comprés) y “El acento neutral”, su obra más reciente. No es casualidad que el éxito y los premios coincidan en su trayectoria profesional. Porque en su labor incesante, el actor y director imprime una pasión persistente, cuyos resultados apreciamos en la sala en cada una de sus puestas en escena.
Hace unos días trajo al Centro León a Pargo y sus pecados permitidos, en una nueva puesta en escena; doce años han pasado desde su estreno. “¿Por qué no?”, se cuestiona el fundador de la compañía teatral The Poisoned Apple (eje legal de su carrera artística). Y él mismo se responde al establecer que estamos ante una nueva generación, “pero el mensaje de la discriminación, el abuso de los unos contra los otros, lo cuesta arriba que puede ser el famoso sueño americano y el despertar de nuestra conciencia sobre quiénes somos y a dónde vamos, creo que se mantiene intacto en esta pieza, lo que hace que conserve su valor.”
Porque esta obra lo puso en el mapa como intérprete, pero su posición se ha ido afianzando, apunta, enfocarse y trabajar y entrenar cada vez más. El éxito que ya decíamos, le llega en forma de premios y reconocimientos que confirman la premisa que cada domingo les repetía a los participantes de un reality show de baile: se valoran los resultados, no los esfuerzos. “La gente no se sienta en las salas de teatro o en las salas de cine para ver ensayos o intentos, se sientan allí para ver el resultado de meses de trabajo y nosotros como artistas debemos de tratar de que ese resultado sea digno.”

jueves, 13 de diciembre de 2012

Maridalia Hernández: La que sabe de amor


Su voz nos enamora y consuela desde hace tres décadas

Para quererla, solo nos ha bastado escucharla en escenarios, emisoras de radio, noches de bohemia… Melodiosa hasta cuando te contesta el teléfono, a pesar de la fatiga que los ensayos de una próxima presentación le ocasionan. Curiosa coincidencia que su carrera iniciase sobre las tablas, en un espectáculo; y mientras esta entrevista se gesta ella actúa en “El Hombre de la Mancha”. Aquella vez fue “Sonido para una Imagen”. “Ambos espectáculos guardan una conexión muy parecida ya que pertenecen al ámbito de música para cine y teatro.” Me pide que la vuelva a llamar el martes porque ya habrá agotado todas las funciones.
Maridalia Hernández Morel ostenta apellidos llenos de arte. No puedo atestiguar que su sangre y la de Yoryi Morel fluyen del mismo rincón, pero sí que su abuelo fue Julio Alberto Hernández, nombre grande entre compositores dominicanos. Y así también le fluye a ella un talento que desde los diez años ha sido formado en diversas instituciones musicales nacionales e internacionales, como su hoja de vida asevera.
No podemos olvidar esa época onírica en la que fundó y participó en el mítico 440, con Juan Luis Guerra. Tampoco se olvida su participación en Viña del Mar, donde el triunfo de “Para quererte” coronó un proceso creativo en el que “además había una gran sinergia artística entre nosotros tres: Manuel, José Antonio y yo”. Y habla de Manuel Jiménez, su cómplice en el disco “Libre”, y durante toda esta carrera musical que ya ha ganado todos los premios habidos en estos dos tercios de isla… Y ella en su humildad se atreve a afirmar que “es más, ahora es cuando uno comienza a merecer el nombre de 'artista'.”
De la ciudad hidalga y monumental emigró para compartir su arte, pero siempre vuelve. Hace pocos días cantó para la Asociación Cibao y cantará también en la tradicional cena del Patronato Cibao de Rehabilitación. Ella, la que sabe mucho, porque sabe y canta de amor.

lunes, 26 de noviembre de 2012

Alberto Khoury: Versatilidad creativa


"El arte nace con su propio lenguaje"

“Soy artista, todo cuanto percibo, concibo y proyecto es a través del lente del Arte y, si vuelvo a existir, me gustaría nacer artista, ya que el Arte es lo que me permite ser.”

Escribe Arte con mayúscula y no es un error ortográfico. Es porque lo concibe como su expresión suprema, el eje desde donde construye su existencia. “Mi interés por las Artes no la puedo establecer en el tiempo”, responde Alberto por escrito, porque ha sido mediante correspondencia electrónica esta entrevista, aderezada con llamadas y breves conversaciones en redes sociales.
Le pregunto sobre su labor docente, los muchos proyectos de gestión cultural que ha desarrollado en estos años. Y me contesta con toda la energía puesta en la más reciente iniciativa que ha emprendido junto un grupo de artistas puertoplateños y el Foro Social de Puerto Plata: la Sala de Arte Camilo Carrau. En la antigua residencia de este gran artista dominicano, pretenden rendir homenaje a su colega y paisano mientras ofrecen espacio a las variadas expresiones que transmutan la vida en arte.
Es artista multidisciplinario, como lo pregona su firma electrónica y lo confirma su variopinto curriculum. Elegir una expresión artística sobre las demás no puede: “Hay ideas que surgen y te dan los códigos de a través de qué lenguaje es que debes transmutar esa idea en una obra de Arte: nace con su propio lenguaje”.
Sin embargo, todas sus destrezas, su versatilidad creativa, se resume en la performance. “La performance es lo que me proporciona el camino, me lleva hacia el punto en mi rearfimación de ser y me da las herramientas adecuadas para, de manera responsable, construir un discurso que me permite hacer la reconstrucción de mi rol como: Artista-Artista/Artista-hombre/Artista-ente social/Artista-ciudadano/Artista-ser humano. Y por supuesto Artista-ser político pero también Artista-padre."

 “Mi primera y más importante condición es la de ser artista… El arte es lo que me ha llevado hacia los demás caminos. Si no creo arte, entonces ni siquiera tuviese sentido considerarme artista o que me llamaran como tal.”

miércoles, 21 de noviembre de 2012

Rafael Emilio Yunén: Educar para transformar


Ejercer la pedagogía como compromiso personal con las transformaciones sociales.

“La educación no es solo aulas”, sentenció durante la conversación limitada por sus múltiples compromisos para ese día y mi tardanza involuntaria. Estábamos en la oficina que ocupa desde hace nueve años al frente de la institución cultural que ideó y construyó. La sentencia venía a propósito de su explicación sobre la educación como opción profesional, para el joven Rafael Emilio, cuya generación emergía tras la dictadura trujillista. La poderosa razón del compromiso social: “si tú creías en la educación, tú crees en la sociedad, en las transformaciones… Es una forma de lograr que la gente se supere a sí misma”.

Al profesor Yunén, en su dilatada, intensa y multidisciplinaria trayectoria profesional, le han sucedido innumerables momentos satisfactorios. Respira complacido mientras recuerda la sensación de parto al tener en sus manos el ejemplar de su primer libro publicado, sobre geografía no convencional; cuando obtuvo el rango de Profesor Titular en la PUCMM; y el día “D” de su vida: 3 de septiembre de 2003. Un mes antes de su inauguración formal, entregó a los siete hermanos León Asencio la edificación, lista y en funcionamiento, del Centro Cultural Eduardo León Jimenes.

¿Que si este proyecto cultural marcó un antes y un después en su vida? Pues Rafael Emilio Yunén confiesa: “Sí, en el sentido de que el Centro León es una institución muy única. Y me requirió una mayor versatilidad porque no tiene precedentes”.

Cada día, a través de cada iniciativa o proyecto que se incuba desde la entidad cultural santiaguera, el caballero de apellido y abolengo cumple con una de sus ambiciones educativas: “contribuir con la proyección de la cultura dominicana en el mundo” siempre dentro del contexto caribeño al que, inconscientemente, damos la espalda. Porque la idea, y aquí hace una precisión definitiva, “es vernos en el Caribe y que el Caribe se vea en nosotros.”

jueves, 11 de octubre de 2012

Agradecida

Apenas hoy me doy el espacio de respirar, tomarme una Duvel en casa y sentirme bien, feliz porque el martes 2 todo salió bien. Incluso divertido y alegre. Presenté Gastrocuento en Santiago, mi ciudad, mis luces. Mi puerto eterno. Y se sintió tan bien decir este libro es mío, para bien o para mal: para que sea leído. Estoy muy agradecida, con todas sus letras y consecuencias, con la gente que me ayudó y acompañó en una noche de botellas desbordantes en palabras y las luces azules del Bar Moisés Zouain. Es como dice un cuento por ahí: "en medio de todo, las cosas suceden."

Gastrocuento en Las Nenas Sin desperdicios

Pasé por Las Nenas Radio y conversamos sobre Gastrocuento. Gracias por la invitación.

miércoles, 3 de octubre de 2012

Los gastrocuentemas de Daniela Cruz Gil


Fernando Valerio-Holguín
Colorado State University

La relación entre literatura y comida es tan antigua como la literatura misma. La escritora española Lena Yau, en su libro El sabor de la eñe (2012), hace un repaso de esa relación e incluye cincuenta y nueve fragmentos de textos sobre comida en la literatura española y latinoamericana, además de las respectivas recetas y un glosario de términos gourmet. Sin embargo, el hecho de que un escritor haga referencia a un platillo o incluya una receta no hace que la novela, el cuento o el poema pertenezcan a ese subgénero literario que denominaré gastroliteratura. Para que un texto pertenezca a este subgénero, la comida debe impactar, de alguna manera, la sicología de los personajes  o la significación del texto en un amplio sentido.
     Gastrocuento de Daniela Cruz Gil es una colección de diez cuentemas que tienen como hilo conductor temático y discursivo la gastronomía. Si como dijera Borges “Cada escritor crea sus propios precursores”, Cruz Gil modifica la gastro-novela Como agua para chocolate de Laura Esquivel, Anadel: la novela de la gastrosofía de Julio Vega Batlle, y “Gastropoesía del amor” de Fernando Valerio-Holguín.

     Estos cuentemas, como prefiero denominar este género híbrido, se encuentran a horcajadas entre el cuento y la  poesía. En ese sentido, en una reseña publicada en el Listín Diario Digital, Yaniris López expresa lo siguiente: “Aunque la poesía es su fuerte, Daniela dice que se siente cómoda trabajando ambos géneros...” Luego, la escritora comenta: “Como la beca te obliga a concentrarte, me di cuenta de que sí puedo manejar ambos géneros, porque se complementan. Incluso hay dos autores dominicanos ... que se debaten en esa frontera y a veces la cruzan y la tumban”.
     A horcajadas está también en los cuentemas de Daniela el género sexual. A diferencia de otras escritoras, estos cuentemas están narrados en masculino. Y para decepción de las feministas, son masculinos casi todos los personajes. Los narradores en segunda o tercera persona están restringidos, es decir, se atienen a lo que el personaje ve o sabe de su mundo. Pero un aspecto novedoso que intuyo es que dichos narradores restringidos tienen a una autora observando por encima de sus hombros. En definitiva

     A horcajadas está también en los cuentemas de Daniela el género sexual. A diferencia de otras escritoras, estos cuentemas están narrados en masculino. Y para decepción de las feministas, son masculinos casi todos los personajes. Los narradores en segunda o tercera persona están restringidos, es decir, se atienen a lo que el personaje ve o sabe de su mundo. Pero un aspecto novedoso que intuyo es que dichos narradores restringidos tienen a una autora observando por encima de sus hombros. En definitiva

–sospecho- son narraciones travestidas. (Habría que distinguir entre la escritora (Daniela Cruz), la autora (la instancia que gobierna las narraciones) y la narradora (quien cuenta una historia en el texto)).
     El crítico francés Roland Barthes ha dicho que el lector burgués detesta el arte que revela su proceso de construcción. Daniela Cruz, en sus cuentemas, monitoriza los personajes, hace un escrutinio de su propia escritura, reflexiona acerca de los conflictos entre las diferentes instancias narrativas y revela la ansiedad de sus influencias literarias: Cortázar, García Márquez, Monterroso, Kafka, Baudelaire y Rimbaud. Sus metacuentemas, es decir, cuentemas que tratan sobre los cuentemas mismos, son modelos para armar y desarmar, en la mejor tradición cortazariana; narran historias que, como en el hecho estético que planteara Borges, buscan ser y cuando parece que son, se esfuman en el aire, dejando al lector en el asombro y la incertidumbre. 

     En “Gastrocuento”, que le da título al libro, Daniela delinea una poética o lo que serán los principios programáticos de su escritura. Lo primero que se presenta es una relación conflictiva entre editor, escritor, y narrador acerca de la relación entre la comida y la construcción del texto. Le preocupa a la autora que organizará las narraciones lo que denomina la escribidera. A diferencia de la escritura, la escribidera implica lo concerniente a las condiciones reales del escritor: “asesorías, pagos de los cheques... La presión atmosférica, literaria, social, laboral, sentimental, sexual, psicosexualpasional” (10-11). Y con respecto a la sexualidad del escritor, aquí viene el golpe de broma o boutade: Juan Bosch, alegado maestro del cuento latinoamericano, en sus “Apuntes sobre el arte de escribir cuentos”, no incluye el sexo como recomendación a los noveles cuentistas. El asunto se complica más, porque la autora se obsesiona con la relación entre el sexo, la trama y la comida.
     En los cuentemas de Daniela, el narrador elucubra acerca de crímenes reales o imaginarios enmarcados en una triangulación del deseo. En la literatura, cito a la escritora, “Alguien tiene que morir. Alguien tiene que matar, a orgasmos o a puñal” (11). En esta cita, la muerte y el sexo (Eros y Tánatos) quedan vinculados, sobre todo si se toma en cuenta que el puñal es fálico. El orgasmo, denominado petite mort en francés, es esa muerte segura, simbólica en el placer, diferente a la muerte real. Asegura Georges Bataille que “No hay erotismo sin sangre”: en las pulsiones del corazón, en la erección, en la demanda de sangre en las zonas erógenas, en las pequeñas heridas en el roce de los sexos, definitivamente, en el crimen de la pasión. Concluye la autora, en este cuentema, que tanto el crimen como el sexo producen hambre y coloca así la comida como un aspecto central de su narrativa (12).
     El crimen, el erotismo, la comida y la escritura comparten la anticipación y la premeditación. El goce se encuentra en la anticipación, no en el acto mismo de la ejecución, ya que la anticipación se encuentra inmersa en pleno imaginario. La anticipación es el deseo que, en algunos casos, no llega a realizarse y produce, por lo tanto, extrañeza y perturbación. En ese sentido, Daniela narra el futuro, que es anticipación en el presente. (Nótese el uso del contrapunteo entre los tiempos verbales presente y futuro en algunos cuentemas.) La anticipación al imaginar el sabor de la comida se convierte en algunos casos en recuerdo.
     En su libro Del asesinato considerado como una de las Bellas Artes (1827), De Quincey considera pertinaz la diferencia entre el acto "que se va a cometer" y el acto que "se ha cometido" (16). El primero, como todavía no se ha cumplido, implica necesariamente una condena de tipo moral. El segundo acto, una vez cometido, debe ser considerado desde una perspectiva diferente a la moral y ser "tratado estéticamente". De esta manera el acto criminal se convierte así en "una representación muy meritoria" (16). En los cuentemas de Daniela, el crimen, aunque condenable éticamente en su anticipación gozosa e imaginaria es también estético, porque es el pretexto del cuentema mismo y está ligado a la comida y al erotismo.
     En cuentemas como “Duvel” y “Ámbar”, el placer oral se desplaza metonímicamente del sexo al sabor, así como también converge con la anticipación o el recuerdo del sexo. Los personajes tienen una fijación oral que, de alguna manera, comparten con los narradores, en su afán de perfeccionar la expresión oral de la que surge la escritura. En “Duvel”, la cerveza remite metafóricamente al cuerpo perdido de la amada, cuyo nombre no en vano es Bélgica, país donde se produce esa marca: “Botella morena, como la piel de Bélgica. Madurada con paciencia, como ese amor alojado en el tope de su cuerpo, secretamente dormido.... [S]e la bebió a tragos largos...La espuma bajando y subiendo en la botella. El cuerpecito de Bélgica subiendo y bajando sobre él... (20) En “Ámbar”, el protagonista pone a enfriar dos cervezas en la nevera para esperar a la amante. Las cervezas prefiguran el encuentro entre los amantes: “Sus tardes se llenan de Ámbar, de ese sabor amargo y fuerte que cada tarde confunde con la boca de ella” (24). Luego, el sabor de las cervezas, ya prefigurado, pasa a mediar el erotismo entre ambos: “Las dos botellas de cerveza medio llenas, las bocas medio vacías se llenan de cada uno mientras cada cual quiere comerse al otro” (23). Chupar, morder, comer, lamer, y saborear son actividades del placer oral que comparten el sexo y la comida. El órgano de la boca es la fuente de placer tanto en la comida como en el sexo.         
     La comida, como leitmotivo en cada uno de los cuentemas, surge como “extrañeza perturbadora”, que Freud denominó unheimlich, es decir, la sensación de desfamiliarización dentro del contexto de lo familiar, lo cual produce estupor o una cuasi revelación estética de algo que por evidente está más allá de lo evidente. De acuerdo con Freud, ésta consiste en el malestar de una experiencia que linda con la angustia y que se presenta a partir de la repetición de un hecho banal: "La extrañeza inquietante será ese tipo de espanto que se apega a las cosas conocidas desde hace mucho tiempo, y desde siempre familiares" (Freud citado por Clancier 48).
      Si las bebidas, la comida y el cigarrillo –fijaciones orales por excelencia- convocan el deseo, también instauran lo abyecto, como separación brusca del cuerpo amado y la perturbación de lo familiar. En la mayoría de los cuentemas hay una ausencia por muerte o abandono del cuerpo amado. En “Langosta” y “Club Sándwich”, el triángulo amoroso da como resultado el crimen como hecho real o como anticipación imaginaria, respectivamente. La langosta, “esa masa salada”, en el primero, desplaza el cuerpo de la esposa asesinada por el protagonista: “... una sinfonía armónica con la desaparición del contenido del plato” (30). ¿Es la masa salada anti-erótica, rechazo del cuerpo de la mujer asesinada? El hecho trivial, cotidiano, de comerse una langosta o un Club Sándwich en un restaurante oculta el crimen por parte de los protagonistas en estos cuentemas.
     Si el sabor amargo, fuerte de las cervezas, en los cuentemas mencionados anteriormente, establece una relación metafórica por similitud con el cuerpo amado, en “Crepes”, la salsa bechamel tiene esa textura de la tristeza; el espesor de las lágrimas de ausencia. Comer crepes en bechamel en un restaurante del Malecón de Santo Domingo revela las lágrimas  y la ausencia del amante: “Las ciudades no se mueven, la gente sí” (37). En “Plátano frito”, el anuncio de la muerte ocurre durante una situación tan cotidiana como el almuerzo, que incluye plátanos fritos, tan cotidianamente dominicanos. Causada por el crimen, la enfermedad, el suicidio, el abandono o el orgasmo, la muerte es siempre una ausencia “violenta y suave”, como las cervezas, diría Daniela.  
     En los gastrocuentemas de Daniela Cruz Gil, la comida, placentera o no, posee esa cualidad perturbadora que abre puertas al misterio, a lo inefable, a lo que se resiste a ser nombrado, en definitiva, al goce de lo numinoso. 

Bibliografía

Bataille, Georges. Breve historia del erotismo. Buenos
     Aires: Editorial Caldén, 1976.
Borges, Jorge Luis. Otras inquisiciones. Buenos Aires: Emecé,1960. 9-12.
Clancier, Anne. Psicoanálisis, Literatura, Crítica. Madrid: Cátedra, 1979.
Cruz Gil, Daniela. Gastrocuentema. Santo Domingo: Ministerio de Cultura, 2011.
De Quincey, Thomas. "On Murder Considered as one of the Fine Arts". De Quincey´s Collected Writings V. XIII. London: A. & C. Black, 1897. 9-124.
Freud, Sigmund. "The 'Uncanny.'" En Sigmund Freud: Collected Papers (Vol. 4). Trans. Joan Riviere. New York: Basic Books, Inc., 1959. 368-407.
López, Yaniris. “Gastrocuentema, primer libro de relatos de Daniela Cruz”. La Vida. Autores Dominicanos. Listín Diario Digital. Agosto 12, 2012.        http://www.listindiario.com.do/lavida/2012/8/11/243160/    Gastrocuentema-primer-libro-de-relatos-de-Daniela-Cruz
Yau, Lena. El sabor de la eñe. Madrid: Instituto Cervantes,2012.
Valerio-Holguín, Fernando. “Gastropoesía del amor”. Elogio de las salamandras. Santo Domingo: Editora Búho, 2010

viernes, 17 de agosto de 2012

La montaña nos convoca

Este texto lo escribí para el blog del Festival de Poesía en la Montaña. Y es propicio colgarlo aquí porque mañana yo acojo personalmente la convocatoria y me marcho con mis versos a la habitación nocturna de Dios, al X Festival de Poesía en la Montaña Jarabacoa 2012.

Los aires veraniegos se hacen sentir más temprano este año y la frescura de la montaña nos convoca. La tierra y sus alturas nos llaman como cada año, el mes de agosto se vuelve versos, palabras, vuelos, literatura fluyendo. Jarabacoa vuelve a ser poesía con su festival, tras una década congregando a los devotos de esta religión que es la literatura.


Esta ocasión, aprovechando el asueto de la Restauración, celebraremos que la iniciativa de Taty Hernández y otros cómplices se mantiene vigente, ha crecido, va madurando. Que cada año somos más y mejores, que repetimos o añoramos repetir las noches de montaña, clima fresco y verde.

El Centro Salesiano de Pinar Quemado, el río Yaque del Norte, han acunado manifiestos, recitales, canciones, sancochos, debates, aplausos, descubrimientos; bohemias que la madrugada no ha podido terminar. Cuántos podemos cerrar los ojos y recordar fugas entre los pasillos y la oscuridad, la complicidad de un poema en los columpios, la hermandad del café y otras bebidas bajo el mango del patio…

El Festival de Poesía en la Montaña ha puesto en comunicación a poetas de nombre y apellido con los indocumentados de la palabra, los del patio y los vecinos, jóvenes y no tan jóvenes, hombres y mujeres, hasta niños y niñas, que comparten sus creaciones en el mismo escenario, que disfrutan a partes iguales de la ciudad serrana donde dicen Dios reposa.

Este año volveremos, más felices, más necesitados de esta pausa anual, para encontrarnos en la amistad de la palabra escrita, recitada y pensada. Para demostrarnos que no es tan difícil construir espacios de diálogo e intercambios a cualquier nivel, que la cultura y sus manifestaciones no se limitan a las grandes urbes y al asfalto. Para celebrar que siempre volvemos a la montaña, que siempre volveremos. La montaña nos convoca, y no faltaremos a la cita.

miércoles, 8 de agosto de 2012

Cristian Tiburcio: Vivir del arte, vivir los sueños


El artista tras la Casa Museo Tiburcio, espacio particular del arte en Bonao.
Pocas palabras, pero puntuales las de Cristian cuando responde. Antes de sentarnos junto a la ventana, el paseo obligado sobre la edificación de dos niveles que, ha pasado de ser refugio familiar al punto que atrae visitas y miradas curiosas. “Yo no podría vivir una vida minimalista”, asegura. Y le creemos solo con mirar la escalera azul.
Empezamos hablando de él, de su formación artística, de sus influencias, su trayectoria. Pero en un punto de la conversación no muy lejano del inicio, pasamos a conversar de la casa. El escenario de la entrevista se transformó en el eje de la reunión, como hacen los niños cuando se reciben visitas. Porque resulta imposible hablar de Cristian Tiburcio sin mencionar su casa museo y viceversa.
“Todavía no está terminada” advierte el discípulo del maestro Bidó, el estudiante que llegaba antes de clases y se iba después. El mismo que no ha salido de la villa de hortensias y lluvias para lograr esa casa de colores y texturas que soñaba desde niño y en la que ya lleva invertidos 15 años de su vida, con la complicidad de su familia, sus amigos y la Fundación Falcondo.
El ceramista y escultor no ha parado de crear, ya que del arte vive y sueña. Despierta cada día con los pisos coloridos de la gente común convertidos en siluetas, llenando muros, interviniendo electrodomésticos… El patio se convertirá en el Parque Azul y albergará obras de otros artistas y la casa se convertirá en un centro de arte. El proyecto de su vida, su gran obra, dedicada a su maestro y mentor.

“Lo complicado es vivir del arte… eso es lo complicado. Pero es parte del sueño que yo pueda ganarme cada centavo con el que se construye esta casa.”

miércoles, 25 de julio de 2012

María Belissa Ramírez: Enseñar desde el arte y la memoria

Curadora pedagógica del Museo Memorial de la Resistencia Dominicana.

Con bachillerato en artes escénicas de los tiempos en que Iván García dirigía el Instituto de Cultura y Arte (ICA), le gustaba la pintura, pero no quería pintar. También gustaba de la música, pero no se veía interpretando acordes. Lo suyo era el arte. Pero todavía no sabía el cómo. A resistir, la enseñó la vida. Un año de arquitectura que la familia le puso en el horizonte para diluirle los deseos de emigrar hacia Altos de Chavón y su escuela de artes, única institución que en esos días, ofrecía algo cercano a lo que la joven santiaguera aspiraba. “Yo me gocé empacar mi vida en cinco cajas y una maleta cuando me fui a Chavón”, asegura Ramírez sobre su vida de chavonera, esa mística que la pequeña ciudad de piedras a orillas del río romanense aporta a sus residentes temporales. La familia también resistió. Que la niña egresara de las piedras graduada de diseño de interiores, pero que todavía no era lo suyo. “No estaba convencida de que eso era lo que quería”, nos confiesa entre risas, pero su vocación por el arte se reafirmó indefectiblemente. Entonces, la pasantía en un museo de Nueva York. Y los estudios de arte precolombino en la Universidad de Columbia. Y terminó la búsqueda. Porque el resto de los mortales apreciamos los museos por fuera, el exterior. Y a María Belissa la enamoró el interior. “ Cuando conocí el museo (Museo del Barrio) por dentro, cambió la perspectiva de mi vida”. La museología, esa especialidad que estudió y hoy ejerce, es su manera de abordar el arte. La museografía didáctica la preparó para hacer comprensibles los museos, los textos de historiadores y expertos. En el Museo Memorial de la Resistencia, desde el arte y la memoria, la madre de Belissa e Ian, ayuda a los dominicanos a “reconocer y comprender los derechos del país”.

 “El Museo del Barrio me enseñó a mí a ver que, como latinoamericanos, podemos difundir nuestras ideas.”

martes, 19 de junio de 2012

A son de guerra y otros aguaceros en la isla

Llovió. Y en nuestra buena fe, habíamos apostado al sol y su imperio de calores. Fuimos al son de la guerra y el contrincante fue el agua. Toda una noche el agua caía, las canciones sucediendo, nosotros de pie o sentados, bajo el cielo nuboso sin más arma que el entusiasmo. Sin más defensa que las ganas de oír y tararear. La noche interminable, la lluvia interminable, las pausas entre versos y notas, los invitados. Y fue sucediendo la poesía de Juan Luis Guerra bajo el aguacero perenne de un sábado en Santo Domingo. Fuimos ganando la apuesta contra el cansancio, pocos se rindieron a los límites del cuerpo. El concierto sucedió contra todo pronóstico, desafiando todos los reportes del clima y los tuiteos compulsivos. Persistimos en el Estadio Olímpico hasta que explotaron las luces de fuego y el artista de gran tamaño y altura pidió entonces que la lluvia de agua en la gran urbe le cediera su turno a la honorable lluvia de café en el campo. 

viernes, 15 de junio de 2012

Sara Hermann: Del arte y otros demonios


“Nadie deja de trabajar en la cultura por falta de retos, porque aquí siempre hay retos.”
Para mí fue una entrevista. Para Sara Hermann fue una ocasión de volver al pasado, de pensarlo ahora que ya es la adulta que quiso ser. Estudió Historia del Arte para vivir, trabajar. No fue su caso el de las princesas de sangre azul o aspirantes a la realeza. Para la hija menor del primer matrimonio de Hamlet Hermann, fue una decisión plena y consciente, aderezada tal vez por grandes influencias en su educación. Su madre, el profesor de arte Carlitos Báez, el profesor de historia Chito Henríquez (padre de la artista Quisqueya Henríquez), el vecino sueco que había estudiado la profesión, los libros de arte…
Temperamental, como ella misma se define, Sara regresa a Cuba como estudiante, luego de haber residido con su familia en los 70. “Experiencia que no le cambiaría a nadie por nada”, asegura sobre esos cinco años de conocer el arte y su historia en “diapositivas”, porque las grandes obras del arte Occidental no se encuentran en América Latina; pero con el rigor y la excelencia que el sistema cubano de educación pueden ostentar con orgullo.
Llegó a dirigir el Museo de Arte Moderno, institución en la que ingresó como guía, bajo la dirección de Porfirio Herrera, un nombre que saltará varias veces durante este mediodía, por la gratitud que se desprende de Sara cuando lo menciona. Subiendo la escalera porque “hacerlo de esa manera te da un conocimiento de la fragilidad de las posiciones y la complejidad del trabajo de cada quien”.
La curadora y especialista en artes visuales del Centro León desde 2005, se ha salido con la suya. Ha viajado tanto como ha querido, ha podido percibir el arte en dimensiones y colores reales. Y sigue ejerciendo el oficio trascendente de contar, contextualizar y mirar el arte, con la destreza precisa que la experiencia y la profesionalidad le otorgan.
 “La producción de arte dominicano es muy poderosa y puede medirse con la de cualquier parte del mundo.”

lunes, 30 de abril de 2012

La ilegalidad de una noche en Sans Soucí

Me están prohibidas por ley las noches de mar y lejanías. Tengo prohibido por igual estar de pie más de lo preciso. Pero por una noche de reggae y lluvia, desafié la carta magna de mi existencia. Esperé la medianoche para bajar tensiones y dejarme seducir por las rimas cómplices que han acompañado mis mañanas y tensiones laborales; mis sábados individuales. Estuve ahí cuando llovía el cielo mientras coreábamos los frutos de la tierra, y la multitud rompía los hielos del miedo y los deseos. Nos atrevimos a compartir conciencia. Cruzamos el Ozama. Yo no quise perderme esta vez el concierto de Cultura. Y no hay que especificar de qué clase de cultura hablamos, porque esto es como la Embajada, el Profesor o el Doctor. Entre dominicanos nos entendemos. Entre caribeños e isleños, nos comprendemos también.

martes, 24 de abril de 2012

María Ligia Grullón: Por las tablas del arte


En La 37 por las tablas, apuesta al talento joven deseoso de aprender y trascender.
“Hacía shows en la galería de mi casa”, relata mientras conversamos en la sala de teatro de la casa 37 en la calle Benito Monción. Estamos en pleno centro histórico de la urbe santiaguense en la que vive y ha desarrollado gran parte de su trayectoria artística. La niña que disfrutaba los conciertos y las presentaciones teatrales acompañada por don Ricardo, su padre, ahora dispone de su propio espacio para mostrar lo que sabe y enseñar todo lo aprendido.
Sorprende constatar que esa grácil figura que vemos danzar en escenarios variopintos e interpretar personajes tan fantasiosos como realistas, es arquitecta graduada. Pero los caminos del azar son inexplicables. Su tesis de grado, sobre la rehabilitación de espacios antiguos, le sirvió para enfrentar mejor la habilitación de las tablas que hoy constituyen su mejor legado artístico: La 37 por las tablas. “La arquitectura me dio una visión del todo, muy válida.”
Al margen de sus orígenes nómadas, María Ligia ha permanecido en Santiago. Poco ha pesado la tendencia del bisabuelo cirquero que vino de Brasil y se quedó, el de las pesadillas de don Ricardo. El sacrificio de mayores oportunidades personales tanto en el cine como el teatro, se ha visto recompensado con la posibilidad de impactar a jóvenes que precisan de lugares como la 37 para desarrollar talentos artísticos. 
“Me inventé el espacio no solo para ensayar y tener mi propio grupo, sino para complementar la oferta de escuelas de arte en Santiago”, argumenta Grullón sobre la casa en que ha invertido no solo diez años de su vida sino también sus recursos económicos, su familia, y donde ha visto manifestarse la solidaridad de muchas manos voluntarias y amigas, convocadas por la misma pasión que vive esta mujer: el arte, en todas sus expresiones.

“Cuando viajé a California aprendí que en las pequeñas ciudades tú puedes crear más. Las grandes ciudades te roban energía.”

sábado, 31 de marzo de 2012

Apología de la omisión

Era mar, lluvia y preludios. Se trabaron las excusas entre los vasos alegres de ebriedad. Esa oscuridad anocheciendo en alturas que hacía techo sobre tanta ansia de volar. Estuvimos tan cerca del mar. Tan cerca de orillas, tan al borde equilibradamente. La sal contenida en palabras que decían tan poco. Fue la lluvia, ese muro dulce que nos protegió del absurdo y nos empujó por la madrugada de historias y pasaportes. El preludio suspendido entre los cuerpos, tan precisamente equidistante. Tan certera la prudencia de la hora y los silencios. Pero fue mar, lluvia y preludios.

jueves, 15 de marzo de 2012

A la garata con puño: poesía dominicana contemporánea en México

Gracias a Ariadna Vásquez Germán, una docena de poetas dominicanos cruzamos el mar Caribe a través de los poemas. La publicación de esta antología en la revista Punto de partida, de la Universidad Autónoma de México (UNAM), es un reconocimiento a la constancia y labor literarias de Alejandro González, Rossalinna Benjamín, Alexéi Tellerías, Luis Reynaldo Pérez, Rey Andújar, Jennifer Marline, Argénida Romero, Deidamia Rebeca Galán, Frank Báez, Sussy Santana, Homero Pumarol y quien escribe. Y es implícitamente un estímulo para continuar y mejorar, al margen de grupismos, generaciones literarias anteriores y posteriores, y la vida misma que nos empuja a la inercia y el conformismo.


Repetidas gracias a Ariadna y felicitaciones a los incluidos en la colección.

miércoles, 29 de febrero de 2012

Más allá de los cascabeles

Suena la sirena de los bomberos. Pero nadie entra en pánico en los alrededores del Monumento a los Héroes de la Restauración en Santiago. Los hombres con uniforme del camión incluso se permiten sonreír. El tramo de la avenida Francia, entre Las Carreras y la calle Del Sol, ya está listo para recibir los lechones, los fuetes y las comparsas.

Es el desfile final del Carnaval de Santiago 2012. La multitud, nada distinta de los anteriores domingos de febrero. El "lechódromo" provisto para la transmisión en televisión y deleite de las marcas patrocinadoras, mantiene las mismas dos vías de la Francia. En dirección Sur-Norte, numeradas y organizadas, las diversas comparsas, lechones, personajes y demás desfilantes, hacen sus mejores danzas y muecas para ganarse la algarabía del público y la atención de las cámaras fotográficas y de televisión. En dirección Norte-Sur, el pueblo mezclado, disfrazados y civiles, intenta ver y dejarse ver, sorprender lanzando confetis, dejando que la carne suelte los agobios y el espíritu libere las presiones habituales.


Los colores te llenan las pupilas mientras el sonido de los cascabeles te contagia los pies. Cintas, telas, vejigas y fuetes cubren grandes cuerpos y pequeñitos debutantes en una sola masa que rodea el Cerro del Castillo y sus contornos... La fiesta de la carne es también del alcohol, de la música popular en exceso de decibelios, de las familias buscando diversión gratuita, de los perseguidores de la imagen y la luz, de los ratings televisivos, de las travesuras de lechoncitos agitando su fuete mientras aprenden a caminar, de la gente que trabaja de lunes a viernes a sol y sombra en esta ciudad.

jueves, 16 de febrero de 2012

Freddy Ginebra: El duende de la Meriño 110

Casi 40 años al frente de Casa de Teatro, institución y emblema de la cultura y el arte dominicano.

Es una casualidad encontrarlo en Santiago. El duende, que suele hacer sus apariciones en la calle Arzobispo Meriño 110, andaba en otras misiones. La pregunta, inevitable: ¿Por qué le dicen “duende”? La respuesta, rotunda: “Porque los duendes hacen magia, transforman realidades, buscan dinero donde no hay, llenan de esperanza los huecos…” Así comenzaba la conversación con Freddy Ginebra, propulsor de uno de los escenarios más emblemáticos del arte y la noche dominicana: Casa de Teatro.
“La Casa” cumple 38 años, y el duende ostenta la misma cifra, al pie de la iniciativa que vio la luz para un grupo de amigos, que precisaban el espacio para hacer teatro y otras artes. “El tiempo voló”, confiesa el duende, mientras se alegra de haber servido como puente, trampolín para toda una generación de pintores, cantantes, músicos, teatristas, bailarines y demás artistas. También a él le ha servido, para conocer la gente buena y solidaria que somos todos, y que somos muchos.
Él, que nunca pensó en asumir un proyecto como éste, también se alegra de que el rincón en la Ciudad Colonial haya sido su manera de transformar la sociedad y aportar desde la cultura y la educación. Porque a pesar de tener todas las oportunidades de emigrar y echar raíces en otras tierras, prefirió quedarse. Es lo que pasa cuando alguien se define “violentamente orgulloso de su dominicanidad”.
Su columna en la revista Estilos “Celebrando la vida”, tiene unos cuatro o cinco años, pero Ginebra ha pasado toda su vida celebrando su existencia, porque como él mismo afirma, es un presentista profesional: “Mi intención es vivir el día”.
Ficha Técnica
Publicista y gestor cultural
Freddy Danilo Ginebra Giudicelli nació en Santo Domingo, República Dominicana, el 17 de febrero de 1944. Es Doctor en Derecho, egresado de la Universidad Autónoma de Santo Domingo. Estudió inglés, publicidad, administración cultural, televisión y servicios de relaciones públicas en New York University, Estados Unidos. Ha sido Presidente de la Liga de Agencias Publicitarias de República Dominicana (LIDAP). Ha sido profesor de escuela pública. También se ha desempeñado como productor, guionista y conductor de una decena de programas de televisión. Ha sido columnista de los diarios dominicanos Listín Diario, El Caribe y Diario Libre. Es autor de “Antes de que pierda la memoria” I y II, “Secretos compartidos”, “La Cultura somos todos” y “Celebrando la vida” I y II. En la actualidad, es presidente del Cluster Turístico de Santo Domingo y de Publicitaria Cumbre, asociada a Nazca Saatchi & Saatchi, agencia de renombre internacional. 
Muy Suyo: “La simpleza es el secreto de la felicidad: en las relaciones, en las posesiones, en todo.”