miércoles, 30 de diciembre de 2009

Última vez: Entrada no. 100

Esta es la última vez que escribo para ustedes en este año 2009. Que estuvo lleno de carreteras, paisajes, aventuras, viajes, libros, letras, lágrimas, alcohol, abrazos, besos, noches, madrugadas, amaneceres, playas, ríos, montañas, bienvenidas, despedidas, nacimientos, muertes, lluvias, premios, tropiezos, trabajo, ocio, baile, risas, miradas, manos, pies, sinceridad, mentiras, noticias, verdades, amigos, hermanos, compañeros...

Aunque parezcan repeticiones de alguien más, esas palabras resumen mi año 2009. Incluso podrían resumir esta década que estamos matando a punta de días. Agradezco a todos y todas las que estuvieron ahí para darme todo lo recibido y todo lo negado. Agradezco a los y las que han leído estas cien entradas que he escrito desde hace dos años.

Solo deseo que cada uno haya vivido este año que se va como si fuera el último: intenso, completo, feliz.

Abrazos a todos.

viernes, 4 de diciembre de 2009

Días azules de otoño

Aquí el otoño es azul, Perales. El trópico no nos permite el lujo gris arrepentido de las tierras continentales. Así que la tristeza que te traen las hojas caídas y amarillas, a mí no me llegan a este imposible paraíso navideño. Esos "días grises del otoño" solo a ti te pondrán triste. Pero aun así se recuerda a los cualquiera importantes de nuestra vida. Aquí solo llega el amargue que es tan primo de la alegría, que se celebra entre cervezas, ron a pico de botella y las bachatas más tristes. Algún merengue se cuela al fondo y no importa si es acongojada su letra, sus acordes ni se inmutan: la alegría sigue desbordándose entre paso y paso, de una cadera a la otra, con la misma frescura de una quinceañera cuando conoce el amor.

viernes, 13 de noviembre de 2009

De vuelta al trabajo

"...de vuelta al trabajo/muchos no volvieron/tampoco Manuel." Víctor Jara lo dijo. De vuelta al trabajo, con mis pies descansados, con la belleza sentida más allá de la mirada en la exposición del Museo del Louvre y el eterno retorno descubierto en Fernando Peña Defilló, ambas en el Centro León. Sabiendo que eso fue todo lo que MJ nos pudo haber dado, con las peticiones a Dios de Mercedes Sosa retumbando en los oídos, Ambar en mano.

De vuelta al trabajo, a las rutinas de Internet y las noticias, a las llamadas y correos. A los libros, a los versos y los chismes de pasillo. De vuelta con mis prisas y mis buenos deseos, con la misma cara alegre y animosa. De vuelta a los fantasmas de la calle, a las luchas fratricidas.

Estoy de vuelta, como la muerte (cuarta vez) con su lista ordenada de vidas por culminar; yo, con mi fajo de proyectos por avanzar antes que el año y su sentencia cumplida me hagan renovar contrato con la docena de meses que viene.

De vuelta al trabajo, al blog y la vida, ¡simplemente complicada!

viernes, 30 de octubre de 2009

Intenso

Y una vez más, las palabras escapando de mi boca se hicieron carretera, playa, sol agua, poesía, noches, parques, besos, verdades, mentiras, colores, sabores, olores, monte, iguanas, garzas, remansos, transparencia, danza de lluvia, manos, pies, bocas, brazos, presencias, ausencias. Que son los gajes de profetizar de esta esquinera santiaguera.

La revolución de este mes de Octubre ha sido tan increíble que se me hace deshonesto resumir en una entrada experiencias que podrían y merecen llenar varios espacios en esta esquina móvil. Pero mis próximos días libres me han obligado a resumir en párrafos la emoción infantil de recoger caracoles en Cabo Rojo, mirar con genuino asombro la carrera por la vida de un cangrejo en esa misma franja de arena blanquísima y aguas transparentemente turquesas.

La virginal soledad de Bahía de las Aguilas es una huella indeleble en mi memoria, con unas arenas para las cuales los versos de "tan limpia, tan pura, que da trabajo mirarla" fueron escritos, pero no se supo. Esa inmensidad secreta y perdida de Pedernales que vale su lejanía y sus bosques secos, que importan nada las distancias y dificultades.

Y llega entonces la mudez absorta ante el Hoyo de Pelempito, el aire fríamente mariposeado de la Sierra de Bahoruco. Las aguas esmeraldísimas de la laguna de Oviedo. La ciudad de Pedernales y su malecón breve. La noche y su parque central.

Y entonces, porque la carretera me convoca, me abro paso al Norte. Y las arenas se oscurecen, las aguas se vuelven nada: ningún color, ninguna sal. Río San Juan, se serpentea, se nace, se llueve, danza con la lluvia sobre mi cabeza.

Las palabras retornan a palacios que alojaron consistorios, seducen a sus oficiantes de todos los países. Llegan con sus papelitos, sus acentos. Y nos invitan a matar ángeles, a desandar las pieles, reconocer el hogar entre las piernas de los seres amados, olvidar los nombres y recobrar los suspiros, hermanarnos en otros lenguajes y tradiciones. Comprender el universo y sus habitantes.

La palabra entonces se vuelve voz en una negra francesa y en una mulata montecristeña. Y entre bares y teatros, sus gritos ahogan el infierno del ruido, sepultan la fealdad de la estridencia, repican las tradiciones olvidadas y queridas, hacen música y belleza solo con sus sonidos, sus almas suplantando dolores y alegrías de siglos.

Y para terminar las intensidades revolucionarias de Octubre, me pierdo en las doradas arenas de ese puerto de plata, escenario de mis primeros días de asueto laboral.

Octubre: Pedernales, Río San Juan, Festival Internacional de Poesía de Santo Domingo, Festival de Música Vocal de República Dominicana.

Octubre: revolucionariamente intenso.

miércoles, 21 de octubre de 2009

La estirpe maldita

No es un día más. No puede pasar la fecha sin versos, palabras. Se escribe con furia de buzo ciego,(o algo así dice una víctima de ese mismo proceso). Para quienes me empujaron en estos caminos de palabras e imágenes. Por los patrocinadores de mis insomnios y vigilancias lunares. Por el muchachito de pantalones campana que me hizo escribir versos. Por las lágrimas derramadas en parques, autobuses, avenidas y mesas de restaurantes. Por los abrazos y ausencias de los abrazos, Galeano. Por todo y por nada. Aquí este poema en el día de los poetas, la estirpe maldita de todo el universo.

Desahogo post Pedro Aznar

Siempre he ido en contra de los epígrafes, de las citas literarias y las ingles ufanas de su cosmopolitana literalidad. Siempre desde que me pareció vano decir yo he leído a Borges o qué te parece la poética de Vallejo. Peor si es en inglés o francés, porque te embarran, (sí, no suena bonito pero es así, te em-ba-rran) sus estudios de las lenguas de Amy Winehouse o Nicolas Sarkozy en las tardes después del colegio. No me gustan las citas, no me gustan. Y no hay poesía en decir que no me gustan. Repito, no hay poesía en eso. Y ahora no importa mucho lo que haya, sino lo que crean quienes leen ahora estas líneas de orgullo personal. De orgullo, no vanidad, orgullo. Y ahora viene lo que sigue a una afirmación general, la excepción.

En mi caso, el pero me lo dio Pedro. No mi padre, no Guerra, pero sigue siendo Pedro. Piedra en el camino que se tiende entre un cóctel de muebles y un pase de modas, entre la canción de Drexler y la voz de un mocano, entre la tardanza de Alberto y los salvapantallas de mi vida. Ese Aznar que desde una pampa que no conozco me lanza su sueño del retorno.

Tal desprendimiento poético merece un par de acordes de guitarra, a quien pueda musicalizar: A7M E9 F#m D E/D...

Un jueves en el ocaso de la tarde podré decir como el chico de Pat Metheny Group que "El mar golpeó en mis venas y libró mi corazoón."

Aquí, entonces, sí hay poesía, repito, aquí si hay poesía. Y no tienen más remedio que creerlo.

A Paín Bencosme, por el regalo.

viernes, 16 de octubre de 2009

Recordatorio tardío

Si recordar es vivir, prefiero morir de hacer los recuerdos y no vivir recordando. Morir de sol, agua salada y brisa. Morir de tránsito en la carretera, desangrarme en los puentes y los ríos, cortar mis venas en cada habitación de hotel a la hora del desayuno. Morir de multitud en los parques pueblerinos un sábado por la noche, morir de propuestas indecentes en ciudades olvidadas por Dios. Ahogarme en las miradas de las iguanas y los mosquitos alados del demonio, arder en el fuego de carnavales cimarrones y trajes desechables, romper el fuete en cada hueso que me sostiene. Dispararme por la espalda noches interminables de lejanía y descubrimiento. No quiero vivir en la mecedora del ayer que se idolatra con la ceguera de los que ya no quieren matarse la vida viviendo.

jueves, 8 de octubre de 2009

Revolución de Octubre

"La place Rouge était blanche. La neige faisait un tapis." Gilbert Becaud lo dijo para contar la historia de su hermosa guía turística Nathalie. "Elle parlait en phrases sobres de la Révolution d'Octobre." Para la historia universal, esa revolución soviética tiene sus orígenes, consecuencias y procesos definidos. Y yo no pienso meterme con esas particularidades. Porque no me interesan y porque no las conozco a profundidad (ni a superficialidad). Pero sí conozco de la revolución que Octubre hace en mí. Desde el inicio del último trimestre del año de las clases de francés en la Alianza Francesa de Santiago. Desde las noches más tempranas en la calle San Luis esquina 16 de Agosto. Los parques son más majestuosos y solemnes en este mes. El paso a la adultez que solo Cortázar describe en su capítulo 7. Despertar a la vida que antes era solo una imagen a blanco y negro al amanecer. Tal vez en los continentes el otoño y Octubre sean tiempos de hojas caídas, de pérdidas, de dolores, de ocasos y adioses. Tal vez porque nunca he visto ese gris celeste de París en los Campos Elíseos o la Plaza Roja hecha blancura por la nieve precoz. Para mí, Octubre fue, es y será siempre el mes de los encuentros, las bienvenidas, las sorpresas, la vida, los viajes, los abrazos, los besos, los sueños, la inocencia, los parques, las calles llovidas, las despedidas militares, el Yaque y su brisa, las luces nocturnas, las noches robadas al destino, el delirio, las manos, la risa, los huecos en la espalda, el delirio, el descubrimiento constante, las iniciaciones, las ceremonias, las miradas encontradas y el amor.

viernes, 25 de septiembre de 2009

La Vega: Culta, Olímpica, Carnavalesca y Ferial

El Parque Duarte se va llenando de palabras. Impresas, orales, sueltas, cocinadas, musicalizadas, dramatizadas, coladas, alcoholadas, bautizadas por vino, bendecidas por lluvia, malditas por el silencio, rotas por las flores. La Catedral Inmaculada Concepción aguantando los embates de la bohemia, la celebración de Baco y el amor que siempre deja sus retazos destilando en las aceras.

La gente está, los que faltan y hacen falta, los que sobran, deliberadamente sobran. Las ausencias terribles que no volverán nunca, el compartir el humo y el vino. La noche vegana y sus silencios de soledades. Las costumbres que se rompen, las costumbres. La plaza y los balcones, oliendo a rosas amarillas, los libros de versos, lejos de los demonios y la locura, cerca de la cuerda enajenada que logramos ocultar.

Y el escenario de fondo, como un merengue en un paisaje, la culta, la olímpica, la febreril siempre carnavalesca y ahora en 2009 ferial, ciudad de La Vega.

jueves, 17 de septiembre de 2009

Quemar naves

Hoy quemo mis naves
las dejo morirse a la orilla de los ojos cerrados
cerca de la mente en vuelo.
Arden las velas y la proa se hunde
cada espacio de sol en la cubierta
se torna recuerdo ocre en el fondo arenoso.
Sin salvavidas ni marineros
retorno a tierra flotando
el agua sabiamente me devuelve
me aleja de los restos peligrosos.

Hoy quemo mis naves
miro el horizonte bajo mis pies
y camino.
Tras de mí el diluvio
los vampiros y la nada.

viernes, 11 de septiembre de 2009

Ares poético XVII

Después de tantas madrugadas, oscuridades, silencios y demás demonios citadinos. Prefiero asirme a ese demonio, el silencio. Por hoy, hasta esta noche.

viernes, 4 de septiembre de 2009

Ares poético XVI

Septiembre, mes maravilloso que pone los últimos puntos suspensivos al año. Frontera entre las clases que ya no tomo y las temporadas laborales de copas y vestidos. Y primer viernes de lucha en esta esquina banquera, postal, franquicia y fashion de Santiago. Un poema perfecto para el 8 de marzo y excelente todos los días y todos los minutos.

Mujer

Soy mujer
con senos
que un día amamantarán otros senos
o serán origen de dolores interminables
y caída lenta de pelo.
Soy mujer
con líneas difusas
un vientre que se abulta cuando me siento
y un ombligo pozo de sabores indescriptibles.
Soy mujer con vagina y vulva
llenas de lo mismo que las demás mujeres.
Soy mujer
con nalgas supuestamente grandes
para llenar pantalones
y ojos y libidos de lejanos y cercanos.
Soy mujer
con piernas anchas y un poco largas
llenas de marcas
de una infancia vivida a pulso.
Soy mujer
con rodillas gastadas de tanto caer de niña
y el corazón herido de tanto caer de adulta.
Soy mujer
con pies sin puentes
para no cruzar nunca
y largos
para sostener el mundo que se agita
al norte de mi cuello.


A Grisbel Medina

miércoles, 2 de septiembre de 2009

Subiendo a la montaña

Hay eventos que se repiten iguales y distintos a la vez. Luego de asistir en tres ocasiones al Festival de Poesía en la Montaña, una cree que sabe a lo que va, que conoce el clima y las posibilidades de compartir y respirar poesía por todas partes. Pero no es lo mismo matar la tarde en ascenso que conocer los misterios de la noche montañosa. Jamás será igual escuchar a otros desde el delicioso anonimato de la esquina del salón, que desatar demonios y verdades frente al público.

La noche no se alarga igual en los columpios si aún quedan restos de un niño divagando sus contornos. (Amanece más claro, y "en el comedor se sientan separados a comer", pero las hormigas no los recorren, más bien descargas de electricidad los calcinan.) La poesía amanece servida, y se pasea dando tumbos, tropezando con la ingenuidad y los retazos de ignorancia.

Hay días que no terminan, que amenazan con prolongarse hasta el infinito. La tarde asesina, las montañas atestiguando el alcohol que se comparte y las complicidades que se afirman en café y aplausos. El compromiso con el ser y la nada, los istmos que no contienen ni un terruño panameño. Los grupos y los individuos.

Regresa la misma noche, la de los sordos que hablan, las pieles que gritan. Las costumbres que no se rompen. La música que se riega por los árboles y las paredes. La reiterada complicidad de santos de botella. El plato que nos une siempre a la misma hora, en el día del descanso alegre. Los perdidos y los encontrados, los secretos que no se nombran. La oscuridad que le roba horas al domingo. Las últimas palabras.

Y vuelve amanecer distinto, sin rocío, sin tristeza, limpio y dulce el amanecer. Versos que se esculpen en piedra, vuelos, complicidades descubiertas. Los adioses, la nostalgia previa que se empieza a colar. La prisa y el regreso. Y el deseo atemporal de que agosto regrese con sus versos, su montaña y sus voces.

viernes, 28 de agosto de 2009

Ares poético XV: VII Festival de Poesía en la Montaña

Este viernes, el escenario de lucha se traslada a cuadriláteros más frescos y montañosos. El Festival de Poesía en la Montaña Jarabacoa 2009 inicia, y como comprenderán es inútil poner unos versos aquí, cuando habrá miles de palabras e imágenes por allá.

viernes, 21 de agosto de 2009

Nueva piel+Ares poético XIV

A partir de hoy, cambiamos de piel. Nuestra esquina se renueva y aunque otros colores la adornen, aunque otros detalles la alegren, sigue siendo la misma. Hecha para quienes como yo transitan las calles de la literatura, el arte, y por qué no, la vida simplemente. Eso seguiremos haciendo.

Y como todos los viernes, aunque al atardecer (y tarde), nuestro poema.

Alguien

Alguien grita mi nombre con sus manos, deja escapar de su boca mis letras personales. Alguien se imagina unos dedos dibujando la espalda que imagina donde está la espalda que poseo. Alguien se duerme con mis labios inventando una frescura ártica en la orilla de una madrugada. Alguien intenta arrullarme cada mediodía alterando la rutina de las tandas laborales. Alguien comparte conmigo su soledad y juega con la luz que entra por mis ojos. Alguien conspira a favor de una noche hacia el sur, de un camino que sabemos no será de mar ni de flores amarillas. Alguien descubre los fantasmas que asechan mis pies. Alguien persigue mi maldad desandando sus huesos. Alguien quiere escucharse con mi voz en las mañanas, saberse atado en mi cuello.

viernes, 14 de agosto de 2009

Ares poético XIII (Anthony Ocaña)

Interrumpimos esta lucha semanal y poética para decir que la poesía no solo son palabras, también es música: cuerdas, manos, aire. Es juego, improviso, maña, sabiduría, picardía, inocencia, madurez, lujuria, gula.

No importa si son dos instrumentos, si son seis o diez cuerdas, si son dos manos y un solo atril. No importa si los celulares mandados a apagar suenan, si la funda de las galleticas me interrumpe un acorde.

La lluvia siempre ha sido buen tercio para la música y el amor. Y sin tintos ni blancos, solo agua de los manantiales globalizados, asistimos a la poesía de Anthony Ocaña y sus guitarras, sus dedos y su ceguera en disfrute de lo que mejor sabe hacer: música.

viernes, 7 de agosto de 2009

Ares poético XII

De nuevo celebramos a Venus, luchando contra Ares.


Pendular incierto

Al borde del abismo
pendulamos inciertamente
las alas en alto
y la sangre desbocada
colgados del humo y el vino
luchamos contra el equilibrio
y la gravedad de la roca.

lunes, 3 de agosto de 2009

Manuel

Resuena tu nombre, Manuel, que tal vez no es solo tuyo. Voces que te llaman, te susurran la vida, te hacen de comer, te compran los cigarros y te miran con la congoja asechando. Tu nombre, Manuel. El que te designa padre, abuelo, hermano. El que te llena de sobrinos y primos, el que primero te hace hombre. Y te rodean las matas y sus frutos, los arbustos de la campesinidad, la hierba de lo rural, las canas que te cobijan la libertad. Te haces hombre Manuel, machete en mano, tabaco sembrado, habichuelas cosechadas, gallinas y cerdos matados y cocidos, alimentos compartidos con tu vecino, con los vecinos y familiares tuyos, Manuel. Que son los vecinos de todos, la comunidad solariega y chiquita que te vio salir de la entrepierna de tu madre y crecer como Manuel.

Pero ya tu nombre no resuena, Manuel. Se escucha a veces, luego de Juan, entre fechas y sepulcros, con llantos secos de tan viejos, con historias de gente dormida en el recuerdo, con voces que te llamaron y ahora apenas te invocan sin entusiasmo ni orgullo. Ya tus hijos se han ido borrando, los nietos ya son abuelos y ese listado familiar infinito no te sabe, no te busca en su memoria, no te nombra en su ayer.

Tu nombre no conoce mujer. Y yo, que quise llamarme con tu voz, evocar tu ser hombre siendo mujer, hacer un eco que te prolongara en estos amaneceres sin tabaco, estas semana sin cosechas, en este andar sin machetes ni animales, aromas o sabores, no puedo siquiera hacer un murmullo de tu nombre. No tengo turno para sentirme Dios, ni entonar himnos para el viento y tu memoria, no soy Manuela.


A mis dos abuelos, que nunca supieron de mi voz y mis ojos.

viernes, 31 de julio de 2009

Ares poético XI

Día de lucha en esta esquina mía. De la colección de poemas Nirvana en los bolsillos, mención de honor en el Concurso de Navidad del Obispado de Higüey 2006.

III

La respiro toda
y me calmo
me voy dejando ir
ingrávido en el paisaje.
Las mariposas
se posan en mí
y solo veo sus colores.

viernes, 24 de julio de 2009

Ares poético X

Viernes de nuevo, lucha bajo la lluvia, con el calor batallando en contra.

Duda

Si es falso
el color de las flores en la mesa
o la luz fluorescente de la lámpara china,
y si no existe la mariposa
que adorna el techo
o las hormigas que bordean
una grieta en la pared,
y si la mañana no es
un pedazo de reloj encendido
¿cómo saber si tus palabras
no son polvo de un camino trasnochado?

lunes, 20 de julio de 2009

Arena blanca

Estaba sentada frente al mar. Arena blanca con vetas coral, azul turquesa salpicando mis piernas, repiqueteando en mi cuerpo. Sol oculto, nubes jugando a cielo, brisa conspirando la caricia.

Estaba sentada frente al mar. Estrellas colgando de las nubes, la luna jugando a las escondidas con su brillo. La brisa conspirando de nuevo con los silencios, las palabras y los cuerpos.

Estaba caminando frente al mar. La misma arena de años atrás, el mismo cielo, la misma tarde muriendo, la misma ausencia, otra voz cortando el silencio.

Estaba sentada frente al mar. La mañana entintando de oro mis contornos. La misma brisa, el mismo sol, la misma arena inverosímil. El mismo paraíso lejano. Bávaro sigue ahí.

viernes, 10 de julio de 2009

Ares poético IX

Parecerá mentira, falsedad mezquina. Pero la poesía dice y anticipa los dolores y el destino. Del libro Angel Terreno, el último poema.

46


He callado tanto tiempo, como si esperara algo o como siempre no esperara nada. El frío me puebla ahora, y ya no sé qué decir o pensar o no pensar. Y no sé si hay ángeles o tierra o alas.

El frío persiste como la noche. Y me siento desfigurada en el espejo, con el rostro marcado por la luz. Mi voz ya no despierta, permanece acunada en mi garganta y también espera otro tiempo nuevo. Ya no sé si espero. El ángel terreno agita sus alas simplemente.

Ahora lo veo: no tiene halo, ni túnica blanca, las alas eran reflejo de la luz. Solo queda el vuelo y la eterna invitación a volar al infinito conmigo.

martes, 7 de julio de 2009

Montañas y silencio

Ustedes imaginen, yo recuerdo: montañas, la noche empuja dulcemente al sol para hacerse completa. Los aires fríos y suaves te acarician los pies que, descalzos, arrastras despreocupada por la cabaña. Las luces de todo el valle, un pueblo entero, te hacen de estrellas terrenas y el silencio apenas se rompe por música aviaria. El frío se puede espantar con ron, vino o simplemente moviendo el cuerpo en siluetas verticales (u horizontales, según sea el caso). La noche te hace pensar en palabras que no se unen en tu boca, que se hilan unas tras otras en papel, dejadas caer por una pluma entintada. La tecnología parece ausente, si te olvidas del televisor, la nevera, la estufa y el agua caliente. Te olvidaste del verano cuando apenas pisaste montaña y sentiste altura.

Amanece, el mismo silencio dulce apenas rasgado por vocecitas aladas, te hace soñar con todas las mañanas así de altas y etéreas, con la calma deliciosa de la niebla veraniega, pero fresca. En tu balcón, el valle asoma verde, todo verde, con relieves limpios y variados, siempre verde. Dudas del mediodía, porque el sol apenas te roza y la frescura aérea persiste. Dudas de la tarde, te preguntas de nuevo si es ya verano. Miras el horizonte cerrado del valle, la carretera solariega que lleva a la civilización que estos días ignoras alegre.

Ustedes imaginarán, yo sé: volveré alguna vez, y muy pronto esta vez, a las montañas y el silencio, a la delicia de ser y estar en alturas. Y esta vez, no olvidaré subir con las fresas, el champagne y el amor. Volveré, Constanza.

viernes, 3 de julio de 2009

Ares poético VIII

Hay golpes silenciosos. Parecerían cegar de una sola vez cada oído, cada poro sediento.
Por los golpes así.

Desahogo a la humedad

Soy siempre humedad. Clara y simple, espesa y completa. El agua que me recorre siempre, que va y viene del mar, que sube y baja en mi cuerpo, que siembra y cosecha en tus manos. Lluvia que solo mana de mi vientre, que solo se une con tu elevación sorprendida. Vino blanco envejecido por segundos tuyos, memoria de tempestades venidas y por venir, creación exacta de un solo deseo, invención de tu sed agotada por mis rincones oscuros y transparentes. Saliva escurriendo por esa sonrisa vertical y dulce que te muestro. Pura agua deshaciendo mi estatura sobre tus huesos. Solo agua soy, si está en mí la imagen erecta de tu nombre, la evocación gozosa de tu muerte mía.

viernes, 26 de junio de 2009

Ares poético VII

Hay tantos muertos y tanta muerte alrededor, que solo me queda expedir un certificado médico. Y será todo por este viernes de lucha calurosa.

Certificado médico

Todo está roto:
la muñeca,
el camión de guerra,
las flores.

viernes, 19 de junio de 2009

Ares poético VI

Antes de abandonar mi lugar cerca del Monumento y abrazarme al Atlántico por tercera vez en dos meses, dejo aquí un par de líneas de lucha por si el tiempo se da y el amor se brinda. De Portales, el número 5.

5

Se abre una puerta y no es mía
deja pasar a través de sí
todas las imágenes
como figuras muertas
y el olor del vacío

viernes, 12 de junio de 2009

Ares poético V

He dejado de luchar en dos ocasiones ya. Pero sigo de pie, tratando cuerpo a cuerpo con la muerte. Los sueños siguen su curso. Y mi destino se escribe con tinta y sangre, con agua de todos los colores y sabores que la naturaleza produce para mí.

Para este viernes de junio lluvioso, el poema que abre el libro Angel terreno.

0

Parece ayer que busqué el azul en los charcos café de un ángel terreno. Sigo buscando ese azul que se pierde en sus adentros tras las palabras y la piel. Sigo buscando también mi propia alma, que disuelve en el humo de las calles y el vaivén del mar y los árboles.

Estoy cansada de esta espera prolongada de independencia. De subyugarme indefinidamente a la sujeción y a la censura. En mis manos se esconde la sombra de los versos nacidos. Y no soportan mis dedos el peso de su abismo.

A veces siento un miedo terrible de ser inanimada y un pavor oscuro de ser infantilmente mujer, de estar condenada a la podredumbre verde de nunca madurar. Porque el tiempo no excusa ni comprende, solo factura y entrega los recibos.

Esta vigilia será larga y triste o más bien solitaria, como los grandes mártires los pequeños idiotas, quién lo sabe.

De todos modos tengo opciones, puedo tomar la cartera y seguir idealizando esa ciudad que me excluye de sus interiores y me restriega su lejanía, puedo caminar eternamente hacia el infinito o el consabido fin del mundo, detener mis pasos y ver desde mi cama el ocaso y la herrumbre de la vida, puedo zigzaguear entre los seres humanos y extirparme el corazón para que la piel sea el manto de la muchedumbre. Pero finalmente solo quiero luchar (no encontré una palabra menos cursi) y buscar y lograr esa pequeña felicidad que se oculta en las manos del ángel terreno.

La distancia es una mentira kilometrada que quisiera recorrer volátil, pero el don de las alas solo se me dio en las palabras y los sueños, no en el armazón de huesos y músculos que me sitúa entre los mortales y los ángeles terrenos.

No sé qué soy. Una tumba de agua, pálpito de pez o una nube que llueve en esta tierra seca y anegada por el sol. Irremediablemente seguiré buscando el nombre de mi voz adolorida o alegrada, el sufrimiento nunca ha de ser eterno, solo una progresión hacia el hastío, hacia la nada de los sentidos.

El tiempo se vuelve pasado y vías miserables que no abandonan este cuerpo enrarecido por la civilización y la decencia o la promiscuidad (y no en absoluto) y estos ojos de insomnio silente y desnudo, audaz y oculto, que nunca llega a concretarse en el cuerpo sino en el espíritu y la voz de una difunta blancamente vestida.

Recostada al borde de los charcos de un ángel desalado, aún me queda la fuerza del convencimiento auténtico de permanecer despierta, colgada, con el pecho abierto a los puñales de la imagen y la monarquía absoluta del calor de los cuerpos.

Parecen otros los caminos pero son los mismos, solo que el carnaval de las máscaras los pervierte y los pinta con la sonrisa de otra era. Es que ya no soy un rostro o muchos, otro rostro o versiones frágiles, es como si de mí surgieran pequeñísimas morenas con pies planos y ataques de rabia y alegría sombrados en la voz y pozo infinito de palabras en las manos.

Puedo culminar tu obra, pero me da miedo que sea solo un intermedio gracioso para subrayar en biografías, películas y anecdotarios de un enano letrado. Quiero permanecer inmóvil sobre este mar y sentirme dichosa por las caricias de unos soles y el rumor de unos números agrestes y públicos.

Tal vez he perdido la coherencia, pero aquí, firme, soy capaz de sostener la pluma aunque no sea ésta la ciudad y sí importe. El decaer de los discípulos se percibe en los trazos jeroglíficos de esta mano que va auscultando las páginas de un libro oxidado por la juventud.

Ya no es viernes aunque las agujas me marquen. Y Azul sigue siendo negra compañía de esta soledad primitiva. Encerrado en su propio universo de agua, Neptuno es tan lejano a su origen ante mis ojos.

Estoy divagando, lo sé, y siempre lo he hecho porque no puedo ser y andar de otra manera o quizás sea más cómodo o menos rutinario. La oscuridad se cierne alrededor de un cirio que busca sostener su sola llama de cambio y permanencia variable. Los mosquitos se adhieren a mis piernas apoyados por la oscuridad y sus extensos dominios.

La fatiga me corrompe y el compromiso de un más tarde cercano me convida al abandono de esta vigilia fragmentada que pretendo sostener hasta que la duda y las páginas sean desiguales.

miércoles, 10 de junio de 2009

Perlas y maravillas sureñas


Siempre, desde que lo visité con prisa en 1997 y regresé en 2001, el Sur que también existe me fascinó y embrujó. Y no se trató de pócimas secretas ni rituales liboristas o carnavalescos. Bastaron sus aguas frías y su azul turquesa marino, la carretera interminable, la montaña besando la playa, el horizonte infinito colmando la mirada.

Y ahora, volver por tercera vez a Barahona y confirmar para siempre sus escondidos. Su siempre azul turquesa costa de 44 kilómetros. Las montañas que destilan verdor, los rabos de nube que ofrece gratis Cachote, los cementerios marinos de Paraíso, Los Patos y Enriquillo; la humedad boscosa donde habita la Jibijoa.

Barahona no se limita a la producción de divas como María Montez y Casandra Damirón. Barahona es también magnético en su Polo, aromático y orgánico en su café, grande y majestuosa como sus plátanos.

La perla maravillosa del Sur es tanto y tanto, que una imagen habla más que todas mis palabras.

miércoles, 3 de junio de 2009

Perseguir los sueños

Siempre he dicho que luego de saber lo que una/uno quiere en la vida, lo siguiente es hacerlo. Comenzar la hilera de intentos y tropiezos, lo de la prueba y error para aprender. Y en esta semana, entre revistas y películas una se encuentra con frases que ilustran mejor lo que cada ser humano debería hacer con su vida.

Dice Saulo Hidalgo (sin que me acusen de religiosa fanática) que para ver el milagro con tus ojos físicos debes verlo con tu mente y corazón primero. O lo que los bestsellers de autoayuda calificarían como de visualizar y enfocarse. Eso basta para alcanzar el milagro: aquello que parece imposible o difícil de alcanzar. Y el ejercicio de ver con el corazón y la mente implica conocer lo que se tiene, saber lo que se necesita y desechar lo innecesario. Cualquier cosa que nos distraiga o aleje de nuestros sueños, debe ser eliminada, en tanto no contribuye a que el milagro traspase las fronteras mentales y emocionales y se ubique en el espacio material y tangible.

Los milagros comparten esa característica con los sueños; generalmente lo que es fácil de conseguir es cotidiano, simple, terrenal. Los sueños se elevan por encima de nosotros, de la tierra, de las rutinas y costumbres, se salen de la normalidad y las convenciones sociales.

Y aquí entonces viene una aseveración de José D'Laura en su blog, que provino luego de ver y analizar la película Revolutionary Road (Solo un sueño). "No es saludable renunciar a los sueños por irrealizables que parezcan porque ese vacío se queda entre nosotros." En Frank y April Wheeler había un vacío desesperanzado, según las palabras de su vecino desquiciado John Givings. Y aunque Frank luego pudo llenar ese vacío ( o asumir que no podía cambiar nada) April no pudo. Y es este vacío desesperanzado es lo que debemos evitar a toda costa.

Recuerdo que mi amiga Dania Guzmán me dijo "No dejes que nadie te cuente nada, vívelo todo por ti misma". Y vivir por uno mismo es hacer realidad los sueños, sin que nadie te cuente o te diga cómo y cuándo vivir. Es entonces la salud de los sueños la que nos falta a todos, es ese vacío desesperanzado el que se queda entre nosotros, porque como también dijo John Givings, muchos pueden ver el vacío, pero pocos ven la desesperanza.

domingo, 31 de mayo de 2009

Error involuntario

Por razones saludables ajenas a mi voluntad, he cometido el error de no luchar el viernes, como siempre. Así que lo debo para la siguiente vez. Ya volveremos a vernos las caras: Ares, la poesía y yo. No pido perdón, para qué, si sé que siempre me perdonan los vivos de mi tristeza, los sobrevivientes de mi locura y a los muertos de mi felicidad no les importa.

viernes, 22 de mayo de 2009

Ares poético IV

Hay lluvia de por medio, de nuevo. Y como el mar Caribe y profundamente sureño se me negó esta tarde, recordaré la visita al Atlántico, ese novio marino que Puerto Plata recibe siempre, como se hace con un amor cuando es eterno.


Desahogo por los muertos de mi felicidad

Estamos siempre frente al mar, en la noche y el día, lloviéndonos la vida en cada paso cantado a locura. Con la sangre desbordada por el vino del nunca más, con la sed morbosa del siempre. Estamos mirándonos el misterio de la luz de nuestros sexos, la unión clandestina de cada pedazo de cuerpo encendido, la cómplice mirada preñada de inocencia. La impúdica ternura de la lengua, el aleteo libelular de los dedos, la poética intrínseca de los labios. Cada roce antologado en la memoria, todo el calor guardado hasta la siguiente estación de lluvias.

Y murió tanta gente herida por nuestros cuerpos atados en el aire. Tantos y tantas cayeron por nuestro vuelo al infinito. Algún fallecido o fallecida no sabrá nunca del dolor insospechado que lo dejó sin vida, ignorará también y para siempre la fuerza asesina de nuestras miradas encontradas a oscuras, el atentado inevitable que se perpetra entre nuestras piernas.

La perpetuidad de una noche que ha sido día y no existe sin el sol que nos consume solo con sabernos vivos. La furia ligera de la sábanas volando en desatino. La cordura rabiosa de matar y morir.

Asesinados por los besos que solo son nuestros, así van los muertos de mi felicidad, los cadáveres de tu risa mía, los fantasmas que creyendo vivir, mueren con solo un roce de mis dedos en tu boca, con tu sola lengua en mi espalda. Con nuestra sola felicidad eternizada a cincuenta pasos del lazo irrompible de una salada transparencia.

Estamos siempre frente a nosotros mintiéndonos la muerte de los infelices, maldiciendo nuestra suerte marina, conjurando al destino que buscamos a ojos abiertos, rogando ver morir a tanta gente, sin que la piedad nos dure más de un segundo.

Volveremos al mar, para matar otros y otras, para insistir en el fuego que se crea si despertamos a esa locura cantada y bebida, a ese sueño vivo de ser ajenamente propios.

lunes, 18 de mayo de 2009

Declaración jurada de vida

He volado al infinito. He vuelto al mar, inmenso y cruel como el destino. He bebido el vino fuerte de los que se entregan al placer. He sido el azul en los charcos del ojo de la poesía. Soy, para siempre, eternamente otra, y yo, y tantas, y la misma.

viernes, 15 de mayo de 2009

Ares poético III

Llueve. Y este viernes de llanto celestial se merece un poema de tránsito y camino. De abandono y ruptura. Este poema me gusta, por lo que no sé si ya lo había publicado antes. Pero aquí les va, en esta lucha poética que cada viernes tendré con mis demonios. De ningún libro, sin premio alguno.

Costumbre

La mayoría sella todo con un beso. Nosotros, lo rompimos todo. Con un beso rompimos la belleza del beso en Cortázar, rompimos el fuego. Rompimos la inocencia de los bancos de los parques, el silencio de la lluvia al caer en las calles de la ciudad. Rompimos la brisa, el paisaje de las autopistas. Con ese jugueteo de lengua y labios rompimos el respeto a los pasajeros de los autobuses, a los niños de pierna y pecho. Rompimos el miedo a la intensidad, a la malicia de sabernos húmedos. Con un beso rompimos la madrugada y la multitud cercándonos, rompimos la violencia de la sangre. Y con un beso romperemos la costumbre de sabernos propios.

jueves, 14 de mayo de 2009

Esta esquina mía

Aquí me quedo, sin cruzar la calle ni mirar al semáforo. Con el chocolate y el helado tentando mi boca, con la traición rozando mi espalda, con la espera sostenida en los ojos.

Aquí me quedaré, olfateando la noche de luces falsas, desafiando la lluvia con mi sombrilla azul, cargando mi ser en un pequeño bolso cartero, todo mi yo en ese bolso, todas mis palabras en libreta arácnida.

Aquí me quedé, transitando en pausa mi calle que no existe, saludando con la piel ángeles caídos, intentando coser las alas de un vuelo entre dos.

lunes, 11 de mayo de 2009

Una fotografía

No tengo una fotografía de escritora decente. Mi pose de poeta de siglo XXI no está registrada en píxeles ni en colores. Evaluando la mayoría de las publicaciones impresas y digitales, los poetas, narradores y escritores de este siglo (sobre todo esos que nacieron en los años 70 del siglo pasado) tienen una particular estética fotográfica que los hace lucir endiabladamente interesantes a ellos y silvestremente liberadas a ellas. Ellos, con piercings y cabello al descuido o cortes militares y la dualidad blanco/negro en las vestiduras. Ellas, con el cabello suelto, sin laciado definido, delineador negro deliberadamente evidente y mirada profundamente poética posada.

No tengo una fotografía que represente la fortaleza o dulzura de mis versos o líneas. Soy terriblemente común en las imágenes que de mí se han hecho. Suelo aparecer vestida con camisas manga tres cuartos, una pashmina blanca en la cabeza, alguna camiseta promocional o unos jeans corte ancho color azul. En el peor de los casos, y debido a mi trabajo, unos vestidos negros clásicos y como aparición cometa, alguno que otro color para alegrar a las compañeras de trabajo.

Carezco de magia para poner cara de escritora. A lo sumo, me sale una sonrisita sin la que la cámara no me ayuda a sobrevivir al efecto de la luz. No me da la valentía para dejar de procesarme el cabello y mezclo con poco tacto piezas de imitación de joyería con materiales artesanales y rústicos. No tolero los zapatos altos, pero tampoco puedo ostentar mi devoción por las chanclas.

Antes, era más sencillo. Solo se miraba de perfil y el cuadro o la fotografía salían con la cara seria, ellas con su blusa de cuello alto y el pelo recogido, con discretos aretes y algún collar de perlas; ellos, el sombrero de copa y el corbatín negro marcando el cuello. La biografía se encargaba de dar los matices que por ausencia de color no se percibían. El misterio del resto del cuerpo quedaba a opción de los suertudos que, atraídos por el mito, buscaban obstinadamente el soñado encuentro con el autor/autora, idealizado gracias a la imagen.

viernes, 8 de mayo de 2009

Ares poético II

Esta entrada sufrió daños irreparables antes de ser publicada, puesto que su versión inicial se perdió en los caminos de la red. Y como no pienso repetir lo que había dicho (aunque nadie lo leyó) el poema de este Ares está dedicado a Tanya Badía y Augusto Bueno, que ganaron los premios de cuento y poesía de la Sociedad Cultural Renovación de Puerto Plata. Ellos saben cada uno el tamaño de la estima y el aprecio que les tengo.

Y este viernes de mayo dulcemente nublado se merece las líneas del poema 21 del libro Angel Terreno, premio de poesía 2007 de la Sociedad Cultural Alianza Cibaeña.


21


Amo la menta que no me gusta, ésa que sabe a tabaco, a lengua viva, a ojos dulces. El brazo oscuro que me ciñe los hombros bajo la noche y sobre los días. La voz cercana que se acuna en mi oído y aleja el resto de ruidos que es el mundo. Las rosas amarillas que no adornan mi sala y se han perdido en alguna esquina de la 30 de marzo. El ángel que no me visita los miércoles, ni los sabádos y que algunos domingos se aterrena porque no quiere volar al retazo de cielo que mientras se define su estado (ángel u hombre) le ha tocado vivir.

viernes, 1 de mayo de 2009

Ares poético I

Como los esquineros más invisibles lo han solicitado y como otros más quieren y no lo dicen (y yo también quiero), la acera universos de licor tendrá establecimientos más frecuentemente. Entonces, los viernes serán para los versos y lás imágenes encuentren a través de mí, en esta esquina en la que mi vida se filtra y se da, la esquina en la que el amor nace. Se llama Ares poético, porque el dios de la guerra, en vez de pelear en su día (martes), se enfrentará con la poesía los viernes. Y Venus luchará también.

Para hoy, iniciamos con un poema de los primeros que se conocieron de esta esquinera fiel. Del conjunto de poemas llamado Portales, segunda mención Alianza Cibaeña 2006.

11


Quítame este rostro de feto
de embrión dormido
quítame los vestidos y las cintas
los colores.
Abre la puerta
y deja que pase desnuda.

lunes, 27 de abril de 2009

Después de abril 26

"Nosotros, los de entonces, ya no somos los mismos".

Y Neruda tenía razón. El Pablo tuvo la razón. Hemos cambiado en el camino, hemos tomado rutas diferentes y hablamos con otras voces, adultas, maduras, propias. Ya no nos tiembla el pulso para empuñar unos versos, tampoco el corazón para amar. Hemos ido trazando nuestros rumbos con cuidado y prisa.

Estamos abriendo nuevas puertas y descubriendo nuevas realidades. Estamos, ahora, viviendo.


(Así somos ahora los conjurados por la poesía y las palabras.)

jueves, 16 de abril de 2009

Milagro de jueves

Así se titula la antología que nos hizo salir, de las calles de Santiago a los espacios entre libros, a un grupo de jóvenes y adolescentes que hacíamos el milagro de reunirnos los jueves por la tarde en una oficina del edificio que alberga al Centro de la Cultura de Santiago. Y en este jueves que no puedo asistir a la cita acostumbrada, me consuela saber que hace seis años ya de tantos versos, tanta letra y todas las emociones reunidas.

Para los miembros del Taller Literario del Centro siempre es una emoción participar de la Feria Internacional del Libro, y este 2009 no será la excepción.

Según José Mármol, milagro de jueves por la noche surgió el fuego. Y ese fuego aún persiste en cada uno de los que se aventuraron a creer en las letras, la poesía y las historias por contar.

miércoles, 8 de abril de 2009

Entre periodistas y cifras rojas

Los mismos que libreta, grabadora, cámara y corazón en mano, celebraron su día un domingo cinco de este abril robado. Esos que son lo que son 24 horas y siete días a la semana, llueve, truene, ventee y con huelgas incluídas. Los que dicen la verdad y cuestionan lo establecido y a quienes lo establecen. Los que escriben día por día la historia que compartiremos en el futuro.

Los condenados a la mirada intimidante y temerosa de los políticos, a los desplantes de personajes y personalidades, a los elogios comprados y falsos, a la simpatía momentánea y conveniente. Los muchos que no se cansan nunca de buscar hasta que encuentran.

Los periodistas, los que hacen el mejor trabajo del mundo. A partir de mañana los trabajadores de la prensa y la noticia, inician el conteo rojo de vidas truncas, desviadas y salvadas. Las cifras rojas que adornan portadas de un domingo que solo es glorioso en los bancos de las iglesias.

sábado, 4 de abril de 2009

Te vi cantar

A Pavel Núñez

Te vi cantar. Al fin, pude ver cómo te enfrentas a los fantasmas que hablan entre luces a medias. Porque nos habíamos pasado siglos tratando de juntarnos, de darnos calor aunque desde lejos. Y cuando tuviste de frente a Santiago, yo hacía llover en tus calles y casa de sueños. Corrimos, huyendo sin saber de nosotros mismos. Tanto que nos arrullaron los mismos versos, la misma noche estrecha y corta, que hoy se nos hizo igual de pequeña para tu voz haciendo música. Entonces, el honor fue mío, las horas tuyas y el placer nuestro.

Todas las palabras se abrazaron a tus notas. Todas las notas se escurrieron entre la gente. Toda la gente se tragó la música. Y yo me quedé con mi propio corazón latiendo, buscando las alas que puedan elevarme. Pero no se pierde nunca la esperanza de ver paso a paso el amor naciendo en cada canción.

martes, 24 de marzo de 2009

Primada de América, tercera en mi corazón

Cada quien tiene sus tres puntos en el mundo.(1) Y su mapa particular de paisajes, colores, sabores, olores. Como deja saber el nombre de este blog, la primera ciudad en mi corazón es ésta donde amanezco todos los días, la de Monumento, coches y sol. El llamado Primer Santiago de América, el domicilio de 30 caballeros que la distinguieron hasta que los valores se mudaron de barrio. La ciudad que me ha visto crecer y a la que he visto mudar de piel, ensanchar sus finales, elevar sus alturas y moldear sus tradiciones. Poco he dicho, y me siento ingrata al no expresar nada digno de la magnitud de la urbe más...(me callo aquí).

La segunda viene dada por la ilusión adolescente concebida y criada en los sábados de francés, quipes y jugo de chinola. Museos, calles, historias, arte y mundo se respiran en París, el mismo de la Piaf y Chanel, de la Torre Eiffel y su Bois de Boulogne (Bosque de Boloña), de sus boutiques, quesos y vinos. La ciudad para morir después de verla, la Meca que he de visitar al menos una vez en la vida, domicilio último a figurar en mi biografía. Ninguna descripción será suficientemente completa, diversa y justa, para la ciudad de luces y amores eternos.

Ahora, la tercera. Y no porque merezca menos, sino porque la conocí y aprendí a quererla después, cuando dejé de ser feliz e indocumentada. Cuando el pan de cada día se empezó a ganar a punta de teclazos y pies de fotos. Santo Domingo de Guzmán, la primada de este continente diverso y nuevo. Con toda la historia que espera ser contada, con el calor marino que nos sofoca, con sus noches de magia colonizante y sus modernidades envidiadas. Con el miedo a preguntar direcciones, con turistas y nativos incluidos, con todo y con nada, con sus negocios y avenidas de mar, con sus gárgolas y leyendas, con sus capillas de ensueño matrimonial y sus ferias de libro, con sus cantantes tentando la suerte. Con tanto, que tres días nunca serán suficientes para conocerte y amarte.



1. En varias revistas de circulación quincenal en el país, siempre se les pregunta a los entrevistados sobre tres lugares en el mundo para ellos.

lunes, 16 de marzo de 2009

La espera

Pero ésta no es como la de Hilma Contreras. Ahora estoy esperando, guardando las pocas palabras que me pueden surgir entre tanta desolación y recuerdos. Sin ceniza en la frente, pero con bastante respeto, guardo silencio, para las palabras vuelvan a habitarme, y comenzar de nuevo este camino que nunca he abandonado.

Y mientras tanto, hay que esperar. Lo nuevo de esta espera es la falta de café y la multitud de ansiedades rondando mis huesos.

martes, 3 de marzo de 2009

Vainas del tiempo

"El tiempo te da todo cuanto creas y destruyes", dice José Mármol. Y a mí, me ha pasado lo contrario, el tiempo no me ha dado ni para crear, ni para destruir. Una pierde cosas, pero otras quedan, me dice a mí misma Pedro Guerra. Y hoy, con el peso de no entender (ni querer hacerlo) nada, hablo con la única voz que tengo, en honor a la figura que dicen decidió hacer otro camino a partir del domingo 1 de marzo de este año: mi tío, Manuel Gil (tío Nolito).

El camino de la cobardía

Me dicen que te fuiste
por el camino de la cobardía
tomaste la cuerda de los desesperados
y el último aliento nos quitó tu risa serena
nuestra lluvia no llegará nunca para mojar tus manos
ni tu voz resonará
nada será suficiente para olvidarte
no podrán hacerme dudar de tu mirada
y cada lunes te veré llegar
como si el tiempo detenido en los años de mi felicidad
te trajera de nuevo
a mis ojos infantiles

miércoles, 11 de febrero de 2009

Avalancha roja versión 2009

El pasado año, en este blog advertimos sobre las situaciones que se sufren para estas fechas. A las lluvias gracias, las perspectivas de este año son alentadoras. Los enfermos compulsivamente rojos siguen haciendo sus compras y planes, solo que con más recato y menos presupuesto.

Para este año, la fecha cae peligrosamente un sábado, cuya noche tiene efectos de desaparición en algunas personas, por lo que no se sorprenda si su mejor amiga no aparece el domingo para la acostumbrada llamada de tertulia matinal. Tampoco se alarme si su hermanito llega a las diez de la mañana con sonrisa sospechosamente evidente. Es la avalancha roja, que con su furia de amor y ventas se ha llevado a mucha gente, que al contrario de usted, no se vacunó a tiempo contra el mercado y sus tretas.

(El amor está por encima de fechas y vale más que un regalo en dólares, es un asunto de todos los días y todos los minutos.)

lunes, 9 de febrero de 2009

Lluvia carnavalesca

Siempre que llueve, llegan como paracaídas sociales los recuerdos y los momentos. Esa es la palabra, momentos. Llegan y, sin que puedas hacer mucho, se instalan en tus ojos para que no veas lo que está delante y al alcance, para que no sientas el momento en que estás. Que si no adviertes rápido, se te va con el mismo ánimo que llegaron los viejos inquilinos.

Siempre que una va al carnaval, aparece un diablo con fuete y te golpea. Y entonces te duelen todos los golpes que la vida te ha dado: la pela de tu mamá, el boche de la directora del colegio, la galleta del pleito con la compañera de curso, los primeros cuernos, los segundos, los terceros, la certeza de que te enamoraste y lo sabe, los amigos que te abandonan en las buenas y en las malas. Pero solo es un toque y cuando el vegigazo es historia, te recuerda que tienes un trasero que ha aguantado eso y más. Y que, para que la lluvia te moje y los diablos te peguen tienes que estar viva, irremediablemente viva. Y justo en ese instante, un trago de fría cae buenísimo. Y la música se te mete al cuerpo para celebrar ese pequeño milagro.

jueves, 29 de enero de 2009

El presidente y yo

Hoy nos volveremos a ver. Estaremos de cerca en un mismo salón y, en esta ocasión, no correré tras sus palabras, no tendré que preguntarle nada de ninguna cumbre, ni si tiene el regalo de Margarita para el 14. Solo estaremos compartiendo nuestras grandes pasiones. La mía, la literatura; la suya, el poder. Y compartiremos con gente que vive de los mismos sueños y las mismas necesidades, que no solo de pan y circo vivimos los dominicanos.

jueves, 22 de enero de 2009

El dolor de elegir

Cuando una elige, por ejemplo, un novio rubio, está evitando que sus vástagos puedan heredar un bronceado de fábrica que solo los negros aportan genéticamente sin complicaciones. Y así un sinnúmero de ejemplos para decir que por elegir irme una semana a Chavón, estoy a punto de tener que rechazar (duele usar ese verbo) el fin de semana en Cabarete y el Dominican Republic World Music Festival en Sea Horse Ranch.

Qué difícil!!!!!!!!!

lunes, 12 de enero de 2009

Desde Chavón

Pensé que no lo diría de esta manera, pero ¡estoy en Chavón!

Y es mi cumpleaños. Y estoy estudiando con un grupo de personas amigables, interesantes, alegres y sobretodo: humanos.

Gracias a los que a esta hora ya se han manifestado, a los que se manifestarán más tarde. Gracias a los que han estado conmigo sin querer o queriendo en estos 25 años de vida que han pasado desde el 12 de enero de 1984.

Dicen que las mujeres no debemos decir la edad, pero yo me siento orgullosa de mis tiempos y de lo que he hecho hasta llegar al día de hoy.

Cuando algunas personas se desesperaban en la adolescencia, yo solía decir "hay vida después de los 25". Y en esta ocasión, tengo toda la razón del mundo.

(A los dos o tres lectores que tengo, no esperen un relato diario de la experiencia del Interín 2009. Mi compañero de grupo y yo tenemos muchas ideas por escribir. Luego, y cuando digo luego es luego, entenderán cuál es la idea, anjá.)