lunes, 29 de diciembre de 2008

Fin de fin: entre horrores y pesadillas

Cuánto me gustaría terminar este año hablando de esperanza, buenos deseos y felicidad, como intenté en Nochebuena. Pero el mundo, ese contracorriente incorregible, me impulsa a contar los horrores y las burlas, a ser desde aquí, empleada de inventario de las desgracias ajenas.

Porque pensé, con legítimo derecho, que por una vez mi filósofa vegana se podía equivocar. No Gissel, siempre tienes razón. Siempre, repito, siempre puede ser peor. Y siempre es peor. Nos arrebatan la esperanza, la paz. La alegría del ponche y los abrazos.

¿Cómo alegrarse entre indultos a precio de ajíes sábado por la tarde en el Hospedaje Yaque; cómo celebrar regalías inmerecidas y legalmente válidas (que la moral se suicidó con la riada del dormilón cinturón santiaguero)?

Juro por una botella de Baileys que me tomé, que lo intenté. Me alegré y celebré, porque a este tipo de detalles una está acostumbrada, por resignación, como dice un poeta y chino malvado.

Pero llega el colmo, esa gota derramadora de vasos que aparece removiendo la poca conciencia que sobrevive en algunos seres. Y entonces, nuestro esquivador de zapatos no está solo en su misión guerrera. Encuentra compañeros que atacan sin previo aviso (que en este caso no sirven de nada los anuncios previos) a gente, que simplemente quiere y se merece paz, que solo aspira a vivir tranquila, el derecho a un pedacito de tierra. Y si una aquí es campesina, sabe de la alegría que da en el alma poder decir mío y me voy pa' mi casa (frase célebre de mi Pedro favorito).

Hay hermanos que no pueden reconciliarse y tal vez yo no tenga una idea precisa de por qué esta guerra fratricida persiste a través de décadas. Y prefiero seguir así, ignorando las legítimas razones que tienen unos y otros para matar.

miércoles, 24 de diciembre de 2008

Es la noche

Esta es la noche en que compartir se hace más que obligatorio, es un delicioso deber que cumplimos entre uvas y dulces.

Esta es la noche de los abrazos, las llamadas con lágrimas y el corazón saliendo por los poros.

Esta también es la noche de alegres velorios de cerdos y pollos, de beber hasta amanecer, de brindar por todo y por nada.

Esta será la noche para recordar a los que no están, rememorar otros encuentros, otros cielos estrellados, otros fríos curados con piel.

Esta es la noche para guardar ilusiones infantiles.

Esta es la noche para esperar...y además hacer.

Es la noche...

jueves, 18 de diciembre de 2008

Días de suerte o ¿quién diablos es Daniela Cruz?

Hay días de inverosímil buena suerte. La mañana amanece lloviznando, te llevan el desayuno a la cama. Llegas al trabajo bien tarde y todos te saludan con normalidad. Te invitan a almorzar en un lugar que te gusta. En la tarde, te ascienden de puesto. En el mejor de los casos, tu novio insoportable termina contigo o mejor, un super hombre te pide amores. En la noche juegas la Loto y te la ganas.

Eso está muy bien. Pero los días de suerte no son así para Daniela Cruz. En el mejor de los casos, nadie le hace caso cuando llega un chin tarde a la oficina. Donde compra su almuerzo al mediodía le cobran de menos y en la tarde, desde la urbe capitalina, un nocturno le comunica que tiene una mención de honor en la categoría de Poesía de los Premios Funglode GFDD 2008. Al final del día, en una fiesta, gana por rifa una orden de compras.

Pero no he respondido la pregunta: ¿quién diablos es Daniela Cruz? Como decía un señor llamado Pedro Guerra, "a veces no sabes si es ella o no es ella". Por eso, desde ahora, síganle la pista.

viernes, 12 de diciembre de 2008

No saber

Es una de las situaciones más difíciles en las labores de escritura. No importa el clima, ni las noticias, ni los desastres de los artistas; no importan los precios de los combustibles, ni las huelgas de la UASD; tampoco tienen valor las actividades navideñas, ni el doble, ni los bonos, ni el ponche, ni los vinos, si habrá o no telera en Navidad; no es relevante el nombre que les ponen a sus hijos los famosos, ni los adornos de reno que se ponen en los rodajes de las películas, ni el dolor de cabeza que nos quedará en enero.

Nada de eso importa cuando una no sabe qué escribir...

martes, 2 de diciembre de 2008

Amanecer

Sí, es diciembre con su frío mañanero y sus sabores de grata recordación y espera. Así que, cada amanecer de estos días es una invitación a quedarse en la cama, y dejarse amar por el fresco clima, y con ese mismo ánimo compartir cada espacio de tiempo con los seres que cada día encontramos en nuestro afán de sobrevivir.