martes, 14 de diciembre de 2010

Mi barrio está en Navidad

El vecino está en Navidad. El motoconcho está en Navidad. La vendedora está en Navidad. Los estudiantes están en Navidad. La profesora está en Navidad. El buhonero está en Navidad. Las calles están en Navidad. La esquina está en Navidad. Los bancos están en Navidad. Los niños están en Navidad. El loco de la 30 está en Navidad. La recepcionista está en Navidad. Mi colega está en Navidad. El presidente está en Navidad. El ladrón está en Navidad. El cobrador está en Navidad. La cajera está en Navidad. Los comerciantes están en Navidad. Los cantantes están en Navidad. El supermercado está en Navidad. La lavandería está en Navidad. El sastre está en Navidad. La peluquera está en Navidad. La televisión está en Navidad. El locutor está en Navidad. La revista está en Navidad. La clínica está en Navidad. El Monumento está en Navidad. La iglesia está en Navidad. La jefa está en Navidad. El restaurante está en Navidad. La carreteras están en Navidad. El cerdo está en Navidad. La manzana está en Navidad. El primo está en Navidad. La tía está en Navidad. El pana está en Navidad. El chofer está en Navidad. El campo está en Navidad. La ciudad está en Navidad. Todo el mundo está en Navidad. Menos tú, que no estás aquí. Entonces aquí ya no hay Navidad.

miércoles, 8 de diciembre de 2010

Entre el carpintero y yo

Déjame contarte de la brisita festiva y los abrazos. Escucha mi voz susurrando tonadas alegres y danzarias, cuenta entre tus dedos la dulzura ardiente del jengibre. Levántate con la niebla madrugadora y fresca, avanza tu día con clavos, madera y martillos. Comparte al mediodía la ventura de respirar liberado de ataduras humanas. Aguarda por la noche y reparte tu sonrisa niña y franca. Vuelve pronto por favor, para que seamos siempre tres.

domingo, 21 de noviembre de 2010

El silencio no es suficiente

No es suficiente con callarse, dejar de teclear y publicar en línea. El silencio no ayuda, no basta. Las palabras deben olvidarse, las letras dejar de unirse. Solo debe quedar y emerger de la bruma silenciosa el gesto, la mirada. Quedarnos con la mano tibia, el abrazo cercano y fuerte. Para el adiós, solo debe quedar eso: la mano abierta ondeando la partida. En la bienvenida, el milagro de encontrarse por todas las veces. La voz, la oración escrita, deben unir y estrechar, acercarnos. Y si la división asoma, si la paz ve romper sus lazos, entonces debe reinar el silencio. El silencio imponer su ley. Y que aprendamos a mirar, sentir, ver, escuchar, tocar. Y olvidar la prepotencia absurda del discurso, la galantería de saber decir, que no nos sirve de nada si no sabemos hacer.

miércoles, 20 de octubre de 2010

La Bienal pasó por mi esquina

La vida se transforma y el arte es siempre el abanderado de los cambios, quien se lleva las primicias de las evoluciones de las sociedades. Pos mi esquina ha sido testigo de las últimas andanzas de las expresiones artísticas contemporáneas. En la exposición del XXIII Concurso de Arte Eduardo León Jimenes, hay un performance que ilustra como los seres humanos nos completamos unos a otros y formamos estructuras completas. David Pérez Karmadavis concibió la idea, que incluye no solo el aspecto de género en su realización, sino también el discurso de las relaciones entre dominicanos y haitianos, en el contexto de la inmigración de los vecinos de isla. Y para no abundar más, los pasos de la acción performática bajan la calle Del Sol, pasando por mi esquina, en la intersección con la San Luis. Cualquier santiaguero sentirá esa pieza, esas imágenes como parte de su cotidianidad, porque se ven sus calles, sus entornos conocidos y, si la casualidad lo permite, su propio rostro. Por esta esquina pueden pasar siempre, por la exposición, hasta el 11 de enero en el Centro León.

lunes, 20 de septiembre de 2010

Regreso desde la nostalgia

A pesar de las ausencias, las lágrimas y los viajes truncos. Con el sueño escaso y las mañanas amargas. Lloviendo en seco la habitación oscura. Sin las pequeñas guerras y los caminos cerrados. Sin la piedra, sin la cruz, ni la madera. Con el rojo en cuatro gomas prohibido y censurado. Con el hueco eterno en la espalda. Con la sonrisa gastada. Hay que ponerse en pie, continuar la marcha y regresar desde la nostalgia. Seguir viviendo.

viernes, 9 de julio de 2010

lunes, 14 de junio de 2010

Constanza vista desde el cielo: primera vez volando

7000 pies en verde

Sin alas, el cielo es mío. La tierra aún se me resiste, evita entregarse en las mañanas. Pero el cielo es una tarde de palomas alocadas, el sol untado de nubes. Sin prisas, el cielo se me abre. Todos los verdes en un aleteo, la sorpresa escalando mi estatura. La noche siempre ha sido mi amante y las madrugadas ruegan un roce tibio que siempre les niego.

Y se desvanecen las fronteras porque todo el cielo es mío. Todo su azul celebra mi sonrisa franca estupefacta. La tierra ya va cediendo a mis instintos y deja su miedo hecho deseo. La noche se renueva en mis labios y se desgaja entre mis dedos, vuelve y se entrega más mía, más sombra interrumpida por el grito sordo de otros verdes.

Ahora tiemblo porque el cielo es mío y nadie puede arrancarme las alas de tierra.

jueves, 10 de junio de 2010

El vinagre llegó después

Posición adelantada, le llaman en fútbol. Yo me puse a decir que no, pero aquí está. Admito que el vinagre prometido por Sabina llegó, con la hiel que le dieron Cristo. Una corona de espinas de rosas extra gratis. Tarde o temprano, todo llega.

jueves, 20 de mayo de 2010

Rosas sin vinagre de Sabina

Tal vez lo hubo, pero no lo sentí jamás. El vinagre prometido en afiches, boletas y notas de prensa no apareció. Todo fue rosas, con sus espinas y hojas. Pero rosas. Con Magdalena de medias negras y princesas en busca de otro perro que les ladre. Ese chico hecho mayor que salió de Úbeda hace unas décadas se entregó por dos horas y veinte minutos, en tres tiempos. Recordamos a Chavela Vargas en el boulevard aquel, el tiramisú de limón estuvo en su punto. Todos, todas, niños y niñas, ancianos de hoy, jóvenes de ayer, nos levantamos para aplaudir las más de 500 noches que le esperamos para cantar y escucharle, para verle improvisar sus bailes, para sentir en el corazón sus versos. Sabina cantó en la Arena del Cibao. Nos dieron las diez y las once, las doce y ...lanzó el sombrero, para evitar que la luna no nos sorprendiera en el amanecer.

jueves, 6 de mayo de 2010

La Cafetera Colonial

No importa que esté casi al final de El Conde y que no sepas precisar la esquina porque el olor delata su portal. Apresuras el paso, y justificas con un sorbo de café en su barra las dos horas de giros, rebases, paradas y cambio de paisajes. Respiras el aroma y sientes la cafeína internarse en tu cuerpo. Entonces, nada importa más. Ni el libro que entregaste a concurso, ni los fantasmas pasados ni el bolsillo vacío. Estás en una cita con la historia, con café y tradición incluidos.

viernes, 23 de abril de 2010

Un par de versos en viernes.

Romper promesas

He roto mi promesa de silencio y te hablo
escucha mi voz en tus piernas
cerca de tu oreja
donde no podemos hablar
donde solo los ojos pueden permanecer impasibles
donde nuestros gritos ofenden el mundo
allá en las orillas de mi sal
en la razón de tu delirio
y en la agonía de tus manos buscando mi muerte.

Pero escúchame cuando estés solo
con la compañía discreta de tu propia soledad
de tu ansiedad exclusiva de mí.

jueves, 15 de abril de 2010

Abril no es noviembre

No podemos confundir la lluvia adobada con melancolía de los viernes de noviembre con esta sucesión de gotas resbalando en el techo. Abril no es noviembre. Y mis palabras, aunque las mismas, se tropiezan en otra noche. Llover es otra cosa en este abril devuelto. La humedad es una llamada vibrante y tres silencios.

viernes, 26 de marzo de 2010

Del Atlántico al Caribe

La madrugada nos impidió agotar nuestra cuota habitual de sueño. La carretera, más viva que muerta, nos esperaba. Empezamos a desandar los pasos desde el océano, atravesando las montañas llenas de palmas, hierba verde, sal y viento. De la ciudad noviera y dorada, nos despedimos con lluvia y frío, con nostalgia. El camino apenas daba sus visos de rapidez. Y la ciudad monumental atravesamos con alegría de completar una parte de la travesía. Y la autopista se mostró ágil y generosa, permitiendo un dormitar necesario y delicioso.

Santo Domingo fue imponente y orgullosa, se olvidó del Caribe en sus balcones. No quisimos detenernos a llorar su olvido. No pudimos advertirle de su desidia marítima. Tomamos otra vez la carretera, otra carretera, otra vía muriendo viva. Mucho verde olvidado, toda la sequía de los corazones ingratos, el sol ofendiendo con su fuerza y las aventureras aguantando el peso de las horas en los ojos y la garganta. Vimos pueblos levantarse y emprender la faena diaria, vimos a Azua compartir el pan del mediodía.

Y antes de que la tarde del sábado tomara cuerpo y alma, el arco rectangular de la perla maravillosa del Sur nos cedía paso a las aventuras de sus montañas húmedas, su costa azul, sus estrellas nocturnas, el frío incalculable de la noche y los misterios de su mar caribeño y recordado: nunca a la espalda, siempre en la frente y altivo.

A Liliana, inmejorable compañera de ruta isleña.

martes, 2 de marzo de 2010

Testigo de agua y sal

Pongo al mar como testigo de mis gritos infantiles
los correteos familiares
y la sal aguada que se traga de sorpresa.
Pongo al mar para que firme que de niña creí ciegamente
y que de adulta sigo creyendo,
aunque ya abro los ojos.
Pongo al mar de testigo de mis líneas adolescentes y febriles,
el regreso al mismo mar
y los dolores del amor.
Pongo al mar a que testimonie mis delirios parisinos,
las calles lluviosas, las cervezas, el vino,
las carreteras y habitaciones prestadas,
las ciudades y las montañas encontradas.
Pongo al mar de testigo de papeles y adioses,
de madrugadas borrachas de canciones,
de inventos para volver a dormir caminando.
Pongo al mar a que corrobore mis lágrimas y muertes,
los poemas y las noches insomnes,
el delirio.
Pongo al mar como testigo
y firmo hoy mi propia sentencia de vida.

miércoles, 17 de febrero de 2010

Madrugadas en vela

El insomnio se sienta contigo en la cama, salva a Borb Bay con tus manos y espera la llegada de la energía eléctrica. Seriados televisivos se suceden en la pantalla más tarde. Las sábanas te sofocan, la pijama también. La madrugada sucede y avanza mientras el reggaeton en tus oídos se desliza. Las horas, pesadas como facturas telefónicas, caen despacio. Y justo a la hora en que todos se levantan para comenzar el día, el sueño tumba al insomnio de tu cama y te mece.

jueves, 4 de febrero de 2010

"Te veo"

Que mi amigo José D'Laura haga las críticas correspondientes de la estructura cinematográfica, de las actuaciones, la dirección y demás tecnicismos. Que mis demás amigos critiquen la historia, el supuesto plagio, el exceso de tecnología. Yo me quedo con el respetuoso lenguaje Na'vi, con su ceremoniosa musicalidad: "Te veo". Una infinita colección de sensaciones se despiertan cuando esa frase se pronuncia al unísono de su ejecución más intensa. Te veo, y ese "ver" sobrepasa las posibilidades semánticas de la palabra. Y cuando "nos vemos", recreamos la ceremonia del amor y hacemos que las flores tengan luz, volar se hace una cuestión de pelo y pensamiento. Solo basta "vernos", para que todo tenga sentido aun en el sinsentido.

lunes, 18 de enero de 2010

El silencio de Apeco

Periodista como soy, no puedo estar callada, menos entre colegas. La tristeza dominguera y sepulcral se mantenía a raya, a punta de la agenda mediática, Haití y su tragedia, los gajes del oficio maravilloso de García Márquez, los viajes, las historias. Llegaron amigos del difunto que esperábamos, personalidades culturales, fichas conocidas: ninguno logró callar nuestra charla improvisada en la entrada del Cementerio Municipal 30 de Marzo. Solo el silencio indescriptible y ceremonial del cortejo fúnebre y el ataúd disolvieron la cofradía y enmudecieron nuestros relatos. El mismo silencio que acompañó al maestro de la fotografía en vida, y cuyo cuerpo despedimos, se apoderó de los contornos de la tumba en ese domingo de adiós sencillo y sincero. Nadie hizo comentarios por lo bajo, ningún llanto estrepitoso desordenó los pasillos lúgubres de los lechos eternos. Las lágrimas corrían discretas, las sonrisas de satisfacción por haberle conocido asomaban sutiles. La despedida de Apeco fue como su vida, tan silenciosa como una fotografía: que en su intensa mudez nos entrega un pedazo del mundo y crea un mundo nuevo.

miércoles, 13 de enero de 2010

Marcas indelebles

Los días tienen marcas, indelebles a veces; buenas o malas, siempre. Hace 26 años, el 12 de enero de 1984, para el país fue una jornada de muerte, peligros, dolor, angustia. Para un par de casados de Licey al Medio, fue el día en que se convirtieron en padres de quien escribe esta entrada. Mi nacimiento estuvo marcado por luchas y conflictos nacionales, que se sucedieron durante los primeros meses de ese año ochentoso. Y poco aparece en libros y nada se recuerda en foros de todo tipo.

Dos décadas y dos tercios más tarde, la fecha se vuelve marcar. Esta vez con los movimientos telúricos de la isla que compartimos, "los de al lado" en este globo azul que es el mundo. La felicidad que sentimos unos cuantos por mis añitos de vida trajo de camino la sensación de vacío tras la tragedia doble que significa una catástrofe en Haití. Nuestro país vecino ya sufría del mal de la corrupción y la pobreza ha sido su medalla ad vitam. Ahora, sin quererlo, retrocede más. Ahora, (obligatoriamente) ha de comenzar de cero, tal vez de menos cien mil, mucho más abajo en la escalera de números enteros que conforman los que sobrevivieron y los que no.

Este no es un espacio noticioso, pero cómo sustraerse del horror y el dolor. La poesía siempre trae esperanza. Y es la verde sensación de futuro la que necesita hoy (ayer) el pueblo haitiano. Esperanza y solidaridad, nunca lástima. Y que las marcas de las fechas puedan servir de comienzo, de impulso hacia adelante, única vía para salvarnos.