jueves, 29 de diciembre de 2011

Xiomara Fortuna: Tonadas para querer desde el abismo

La reina de la fusión ha editado 8 discos donde el folklor, el jazz y los tambores se unen a letras llenas de sentido y sensibilidad.

Su destino estaba de espaldas al dromedario, las sales y el reloj de la plaza que la vieron nacer en Montecristi. Como ella misma lo dice “cuando me proyectaba hacia el futuro me veía viajando en un avión, hacia otros países, conociendo nuevas personas, diferentes culturas... me veía en el aire.”

Xiomara Fortuna fue a Santo Domingo a estudiar a la Universidad Autónoma de Santo Domingo a estudiar arte, pero la graduaron los escenarios, las andanzas musicales con Toni Vicioso y otros contemporáneos suyos, y ciertos momentos luminosos de su dilatada carrera en la fusión musical: “cuando participé en un festival en Jamaica y canté junto a Danny Rivera, Lucecita Benítez y otros grupos de la época, en ese momento inicia mi carrera profesional; el día que terminé mi CD Kumbajei; cuando participé en un Jam Session en París donde también participaron Ray Charles, James Brawn, Labele, entre otras figuras del jazz europeo; cuando el saxofonista norte-americano Archie Shepp y líder de su banda me invitó a cantar con ellos a tiempo de Jazz el tema Bésame Mucho; el día que vi en concierto a Salif Keita, a Miriam Makeba, cuando conocí a Nina Simone; en cada concierto que comienzo; cuando me llamaron para editar Kumbajei en los Estados Unidos; cuando fui por primera vez a televisión, al programa de Yaqui Núñez del Risco "Nosotros a las 8".

Tiene muy clara sus influencias de los géneros folklóricos dominicanos, sino que también ostentan nombres trascendentes en la música brasileña tradicional como Gilberto Gil, Maria Bethania, D'Javan, Nascimento. No olvida a sus contemporáneos locales Patricia Pereyra, Luis Días... 

Tuvo la fortuna no solo en su apellido, en cantar y producir sus canciones o como ella dice “haber sido vehiculo para hacer estos temas los cuales a mi manera de ver representan la misión que como artista me tracé... De ahí para acá... puedo hacer lo que quiera.” Hasta sanarse, porque así pasó con el cáncer, que no ha podido detener los proyectos, las fusiones, conciertos, el reinado de tonadas para vivir y querer a pesar del abismo que es la vida.


“La música me envuelve en un presente de creación fascinante y me da la ilusión de recibir cada día para continuar.”


Publicada en octubre 2011.

miércoles, 28 de diciembre de 2011

Frandy Sax: El idioma del saxofón

La conexión que experimenta con este instrumento musical se refleja en cada...

Ha vivido tanto en 31 años. Ha recorrido tantos géneros musicales que encasillarlo no se puede. Todavía conserva frescos en su memoria los recuerdos de las primeras clases de música profesor Juan Rosado en su natal Santiago Rodríguez. Se mira trombón en mano, “porque eso era lo que había, no podías elegir instrumento, tocabas lo que hacía falta en la banda.”

Lo de llamarse Frandy Sax, vino mucho después de las clases del también saxofonista Crispín Fernández, la Sinfónica Juvenil y las clases en el ICA. Mucho después pasar trabajo cuando tocaba en la Banda de Música Municipal de Santiago y en la Banda de la Policía Nacional. Mucho después de tocar con decenas de artistas y agrupaciones, vino, cosas de la vida, con la música típica.

Hay otros recuerdos muy vívidos, tan marcados como los saxofones en su brazo derecho: la primera gira con Chichí Peralta por todo el mundo, el primer saxo marca Conn 5 estrellas con el que empezó a practicar y a descubrir que toca el saxo “era como cantar”. La primera vez que tocó junto a El Prodigio y descubrió en la música típica, además de los colores musicales criollos, la magia del contacto cuerpo a cuerpo con el público.

Pero siempre estuvo el jazz, en sus clases del Conservatorio, en algunas agrupaciones con las que tocó en alguna ocasión, en las presentaciones privadas que lo mantienen comunicándose sin palabras con el público, a punta de notas solas o mezcladas con electrónica, como su próximo disco. Encasillarlo ya dije, es imposible. Esos viajes entre el típico, la fusión y el jazz son parte de ese lenguaje que nos transmite con su saxo, como el mismo asegura: “Todos esos colores musicales no pasaron por mi vida simplemente, han sido vividos; yo he tomado lo mejor.”


“El saxo es mi idioma.”
Publicada en septiembre 2011.

jueves, 22 de diciembre de 2011

Frank Green: “Yo no sé si tú sabías”

Constatar que el rock siempre fue parte integral de su vida, el cambio fue asumirlo como su quehacer diario.

Terminamos a las seis. Era martes y la tarde se nos fue desentrañando los matices de casi dos décadas cantando rock en tantos escenarios disímiles, como él confiesa “hemos tocado en cárceles, colegios de monjas, convenciones empresariales, bodas, cumpleaños, bautizos, divorcios”. Frank Green sigue siendo el mismo joven de Villa Consuelo que usaba aretes, tenía tatuajes y escuchaba todo el rock que en este país y en esos años se podía escuchar.

La hotelería le dio todo lo que ha tenido: parejas, hijos, los amigos artistas, el grupo de rock fusión dominicano, vivir de la música además de vivir por ella. Recuerda muy bien cuando sus hermanas elogiaban su dominio del inglés en conversaciones con su abuela samanense. Tampoco olvida como pasó de animador a gerente en los hoteles en Puerto Plata: sus tatuajes le ayudan a recordar su paso por Venezuela y Canadá, su identidad dominicana y sus hijos, esas columnas que soportan su vida.

La primera vez era domingo, estaban en Hemingways. La banda era simplemente excepcional: Carlos Estrada, Eliezer Guzmán, Daniel Alvarez, Isdras Alvarez, Jaime Milanés, Joel Guzmán y Jochy Guerrero. Era marzo de 1994. Mañanaladie dejó de ser la cita para ensayar y se convirtió en la razón para desandar los caminos del éxito, de la fama y la fortuna de hacer lo que se quiere.

Habíamos empezado a las tres, mientras mostraba cada rincón de su departamento en la urbe santiaguera donde reside: la habitación para huéspedes músicos, su obsesión con los discos, Batman, Jack Daniels y el orden… Este año nacerá el disco, un pendiente menos en la lista que se completa con volar chichigua en el Monumento, montar a caballo, bucear y sembrar un árbol. El libro también viene en camino y le servirá para “analizarse a sí mismo” que al final de cuentas no hay diferencias porque Francisco Green “siempre ha sido el mismo que Frank, porque ése es mi apellido real”. Y eso, no lo sabíamos.


“La esencia mía es en vivo. Y esa debe ser la esencia de un disco de la Mañanaladie, debe ser en vivo.”
Publicada en agosto 2011.

martes, 20 de diciembre de 2011

Rafael Solano: La magia que nació un diez de abril

La excepcionalidad de su talento y visión ha marcado más de una generación de artistas dominicanos y latinoamericanos.

Vamos a hacer esta entrevista a pesar de que ya aparece en Wikipedia y que “todo está ahí”, como cuenta él mientras nos hace un chiste. Apenas se acaba de mudar y todavía algunas cosas no están en su lugar, menos el piano, que preside la sala y ya ostenta unas rosas rojas. El piano siempre ha presidido la vida de Rafael Solano, testigo de primera línea de las últimas siete décadas de arte e historia dominicana, protagonista innegable de esas mismas décadas y de noches y bohemias que tal vez su condición unipresente le impide constatar.

Voz inconfundiblemente dulce y melodiosa. Una memoria intacta. Lo constato mientras tararea animado con Silverio el jingle de su programa “La hora del moro” (origen del legendario “Show del Mediodía”) o cuando enumera punto por punto las etapas de su dilatada carrera artística, sus idas y regresos al país, La Voz Dominicana, las canciones. A vuelo de pájaro, porque no cabe en una hora de entrevista o dos tercios de página casi 80 años de vivir por la música, mucho más que de ella. Sobre todo en este país, donde vivir del derecho de autor es una quimera, como confiesa el maestro.

En 1968, año del mayo francés, un joven Niní Cáffaro le ponía voz a una canción que a decir de su propio autor “parecía más un himno religioso que una canción romántica”. El Festival de la Canción los escucha y los premia. El resto no es historia, es leyenda. Miles de voces le ponen voz a estas letras que han hecho brillar a República Dominicana y a su ilustre autor. Sin embargo, “Por amor” no es la única composición del puertoplateño que superó la distancia familiar para labrarse una carrera como pianista. “El deseo de continuar, de aprender, me mataba la nostalgia”, asevera Solano al mismo tiempo que resalta la pujante vida cultural de su natal ciudad cibaeña, donde en 1950 “había más pianos que carros, y ahora hay menos pianos que jeepetas”.

“¿Te dije que fui embajador?” Pregunta, para asegurarse de que no ha olvidado ninguna ocupación por confesar, ninguna aseveración por decir. Le ponemos unos puntos suspensivos a la entrevista accidentada gratamente por reflexiones sobre sus vivencias, la música contemporánea, el calor de Santo Domingo de Guzmán, las bromas que por hora y media nos seguirán haciendo cómplices de esta mañana de jueves. Entonces, cuando Silverio coloque las luces y empiece a disparar con la cámara, comprenderé a punta de las notas que el maestro Solano dejará escapar con sus dedos, la magia musical de quien nació un diez de abril.


“En 1950 había más pianos que carros en Puerto Plata”
Publicada en julio 2011.

martes, 13 de diciembre de 2011

Fausto Ortíz: El perseguidor de sombras

“Yo trato de enfatizar lo que me interesa en la imagen.”

Fotografiar un personaje es una tarea que implica paciencia y creatividad. Fotografiar un fotógrafo es un duelo, una batalla en la que nadie pierde: todos cedemos algo en pos de ganar esa imagen perfecta, el instante de la sonrisa o la mirada penetrante que nos fulmine luego. Pero la escena del crimen fue en este caso su propio espacio, incluso iluminamos el momento con sus luces.

Fausto Ortíz no es un fotógrafo de estampas familiares, tampoco le surge la vocación a causa de paisajes y lugares. El niño nacido en los años 70 perseguía sombras, esas imágenes que formaba con la infantil cámara de una caja de zapatos. “Me interesaba fijar imágenes y no a través de la pintura.” La formalidad de su carrera se la dio el Grupo Fotográfico de Santiago (GRUFOS), pero Ortíz ya era autodidacta en la fotografía y se había graduado de Arquitecto en PUCMM en 1993.

Entre toma y toma, nos cuenta que “primero se exploran las escenas cotidianas, luego lo no aparente. De esta etapa iniciada en los 90, solo quedan sombras.” Los temas han ido cambiando, pero siempre le persiste esa “manía” de intervenir la imagen, de manipularla para emitir su mensaje. Por eso explica que “siempre me ha gustado intervenir las imágenes de una y otra forma y así expresa ideas con ellas.”

Así intervino en “Vanishing Point” (al fondo en la fotografía que ilustra este texto), la serie en la que a modo de escena del crimen va develando los detalles de la deforestación, y denuncia las consecuencias que la naturaleza  sufre (desertificación, calentamiento global, erosión) con una gran advertencia ”Es importante entender que el tiempo se nos acaba para detener el proceso.”


En su obra (expuesta, coleccionada y premiada, según consta en faustoortiz.com) destaca la presencia de objetos inanimados como los maniquíes. Las sombras, junto con ellos, le han servido para explorar el tema de la identidad, “saber quién es, una búsqueda que no termina”. Las sombras le persiguen y él persigue sombras, esa oscuridad que permite apreciar la luz en un juego armónico y desconcertante donde habita el arte de la fotografía, la imagen creada, sin facilismos ni técnicas.


Siempre me ha gustado intervenir las imágenes de una y otra forma y así expresa ideas con ellas.

Publicada en junio 2010.

lunes, 12 de diciembre de 2011

Silvio Rodríguez: El unicornio de visita en Santiago

Es, sin dudas, el artista latinoamericano vivo más importante de las últimas décadas.

Llegó tan sencillo, con la serenidad ceremoniosa de quienes rechazan genuinamente la ostentación y la fama. Recién afeitado, listo para la siguiente cita cibaeña desde que cantó en la Sala Restauración del Gran Teatro del Cibao en el 2006. Inútil reseñar sus éxitos, sus discos, su trayectoria: basta escuchar sus canciones, evocar en la memoria de otros las recordadas jornadas con el pueblo en aquella década fatídica. Esa primera vez en el suelo dominicano que el trovador cubano nunca olvida.

Durante el encuentro con los propagadores de noticias, Silvio Rodríguez se atreve a desnudarse, esta vez sin sombrillas y sin protectores. No huye de las preguntas, las contesta como sabe: de frente, sin miedos, alegre e incluso bromista. Devela los misterios del Elegido, del Unicornio Azul. Repasa sus lecturas, sus influencias, su deseo de ser como los poetas. “Yo nunca me he considerado poeta”, afirma, pero hace tiempo que lo había conseguido, solo que su humildad incomprendida no lo deja ver que ya lo es.

La noche del concierto, el tiempo se hace eterno en dos horas. Convence y decepciona, paga y sigue debiendo, porque para artistas como él, una noche de sábado con luna engrandecida no es suficiente para todas las canciones, ni para todas las almas que colmaron la Arena del Cibao.

Las canas y una calvicie consistente nos revelan que Silvio Rodríguez ha envejecido. Su cuerpo ya no refleja la delgadez del muchacho que durante la Revolución Cubana, empuñó más el fusil de cuerdas y notas que el de plomo y balas. Pero sus letras y su voz siguen colando intactas la frescura del niño y la sabiduría del hombre, esa rara aleación de los unicornios alados, de los elegidos para decir, en el total sentido de la palabra.
Para ser patriota, primero hay que ser romántico.
Publicada en abril 2011.

jueves, 8 de diciembre de 2011

Sally Rodríguez: Intimidad y lirismo

La poeta mocana ejerce también el arte de trascender desde la timidez.


Para la familia Rodríguez Luna y amigos es Mayún; para los escritores Sally: solo en documentos es María del Carmen Rodríguez. Pero el nombre es lo de menos cuando la conoces, mucho menos cuando lees sus versos. De esa confusión nominal culparemos a Manuel Mora Serrano, quien la nombró Sally y la descubrió como poeta a instancias de Pompeyo Rosario, el primero que tuvo el lujo de apreciar los pequeños y nada pretenciosos poemas que escribía la estudiante de Letras en PUCMM.

Mientras trae el café que comparte en la galería de la residencia familiar en Estancia Nueva, relata que “con 11 años, no tenía biblioteca en casa, así que mi primer contacto con la literatura fueron los libros de texto de español. Así empecé a escribir poemas.”

Reconoce, en su modestia y timidez, que su primer libro “Luz de los cuerpos”, lo publicó con pocas lecturas, como recordándome el consejo que siempre daba en las tardes de taller en el Centro de la Cultura de que quien quiere escribir debe también leer.

Esa timidez y predilección por el anonimato la mantienen libre de los egos, la fama, la competencia. “Yo huyo de todo eso”, me explica mientras pasamos balance a sus publicaciones (tres poemarios y una antología), cuya calidad la convierten en la más importante poeta dominicana. Esta aseveración es de Bruno Rosario Candelier, presidente de la Academia Dominicana de la Lengua, quien la vio desarrollarse desde los días como tallerista en PUCMM bajo su dirección.

Sensible al arte en todas sus manifestaciones, Sally no solo crea con las palabras, también es artesana: trabaja accesorios y piezas decorativas con materiales y fibras naturales, hace muñecas de barro y pinta. Pinta con pinceles también, porque hace mucho que pinta con las palabras universos íntimos, líricos, hermosos: como lo es ella por dentro y por fuera.

Mi primer contacto con la poesía fueron los versos de Machado que dicen: “Anoche cuando dormía/soñé ¡bendita ilusión!/que una fontana fluía/dentro de mi corazón."
Publicada en marzo 2011.

miércoles, 7 de diciembre de 2011

Norma García: Entre pas de deux y la vocación de enseñar

La cubana residente en el país es tres veces quinceañera en la danza clásica.

Cuando abre las puertas de su casa y academia, ignoro que mi fustrado intento en la danza ahondará más el lamento. La mujer delgada y menuda pero de estatura artística enorme que me recibe revela un inmenso e intenso recorrido vital, gracias al ballet. No vino a República Dominicana a ser una estrella; ya lo era. Premios, ya los tenía.

Norma García, graduada en la Universidad de Arte de Cuba Summa cum Laude, dejó un contrato con una universidad argentina para asumir la dirección de danza en el Instituto de Cultura y Arte (ICA) un proyecto concebido por el desaparecido obispo Roque Adames. Su contrato, de tres años, se extendió uno más. Ahí empieza el proyecto que hace 15 años la mantiene creando y enseñando: Ballet Clásico Santiago.

Ella viene de la férrea y legendaria tradición del Ballet Nacional de Cuba, donde la sombra y el cuerpo de Alicia Alonso permean con su calidad y brillo, todas las danzas presentadas. García tiene impregnado en su ser esa gallardía y elegancia que el ballet y sus esfuerzos esculpen en los que aman este arte.

La crítica al carnaval, la volvió diana de dardos venenosos. Pero ella se explica y con toda la razón: “subían el carnaval al escenario, y el carnaval es de la calle. Fui jurado el año pasado de la Gala de Carnaval y fue muy satisfactorio ver que volvía a sus espacios: ver a Raudy como robalagallina, con el monumento de fondo…”

Ahora solo dirige, crea, manda. “Es más satisfactorio dirigir”, confiesa, porque se puede apreciar el resultado de lo que se crea. Como apreció su directora la vez que luego de sentir que no tenía el personaje aún, con la luna llena a la espalda, pocas luces y la tarima delante del mar, ella al fin se apropió del personaje.

Publicada en febrero de 2011.
No me quedé en República Dominicana por las circunstancias cubanas, sino porque creí en el proyecto del ICA.

lunes, 5 de diciembre de 2011

Johnny Bonnelly: Con nombre y apellido en el arte

Más de tres décadas dedicadas al arte, en todas sus posibilidades.


No le costó mucho convencer a la familia que lo suyo era el arte, ser el benjamín acarrea sus ventajas. La cita es en su taller de escultor, y cualquiera supondría que se encontrará con yeso, barro, metales, madera: hay de todo eso y mucho más. Porque Johnny Bonnelly no es un escultor del siglo XIX, es un artista multidimensional que desde muy temprano se valió de materias no convencionales para hacer arte. El reciclaje que hoy reivindicamos como tendencia ecológica siempre rodeó las preocupaciones estéticas del santiaguero que emigró con 17 años a formarse en arquitectura a Santo Domingo.

La puerta roja que protege su espacio de trabajo te hace recordar la foto de premiación del Concurso de Arte Eduardo León Jimenes 2010, donde los colores le hacen destacarse entre sus iguales. El color que nos caracteriza como caribeños y que arropa nuestras expresiones culturales, ha sido parte de ese proceso formativo que lo ha llevado por las ciudades donde el arte se respira por defecto.


Las apariencias siempre han engañado. Y por debajo de su aparente despreocupación por los convencionalismos sociales emerge un ser humano consciente de las posibilidades de su arte, el compromiso con sus ideales y principios, la capacidad comunicativa de las expresiones que se derivan de los elementos que utiliza. Su “Helycopcity”, nos pone en perspectiva la sociedad que compartimos, la escala de valores que nos rige, la estética arquitectónica de nuestras grandes ciudades.

Las llamadas de felicitación por el más reciente de los galardones, surcan los horarios y los continentes, los amigos que se manifiestan siempre, los que estuvieron la primera vez en 1981 en el Centro de Art Nouveau, cuando el muchacho de nombre y apellido mostró que lo suyo con el arte, no era un capricho: era una elección de vida.

Publicada en noviembre 2010.
Todos nacemos artistas, algunos se desvían, pero otros tratamos de permanecer en ese ánimo.

sábado, 3 de diciembre de 2011

Danilo de los Santos o vivir del arte

…O el arte de vivir el arte. Las palabras se me confunden. Hay todo un misterio en la voz fuerte y circunspecta que trata de ocultar al hombre amable y alegre que habita en la misma casa que lo acogió desde su desahucio en la niñez. “Soy un puertoplateño que volvió a nacer en Santiago” afirma, mientras nos cuenta como su madre emigró a la ciudad hidalga para prolongarle la vida y contradecir al médico que lo sentenció a muerte a los pocos días de ver la luz.


Le debe su pasión por las artes plásticas al innegable talento que posee, a la disciplina con que ha asumido ese talento y las coincidencias de vida con el maestro Mario Grullón, quien acompañó sus días de niño y adolescente enfermizo entre dibujos y pinturas. Y los estudios formales en la Academia de Yoryi Morel. Y las clases de teatro con Divina Gómez. Casi nada.

Testigo de excepción y archivista impecable de las últimas décadas de las artes plásticas nacionales, conoce al dedillo las obras y los artistas, las que valen y los imprescindibles; por eso le aflora la lluvia humana y salada cuando rememora nombres trascendentales como Natalio Puras Penzo (Apeco) o Leo Núñez.

No hay necesidad de repetir lo que dicen de él los libros. Para conocerlo, no importan sus lauros académicos ni sus publicaciones, ni las infinitas veces que ha mostrado su arte o ha ganado premios. Para penetrar el universo de Marola, hay que lograr el privilegio de entrar en su casa.

Para intuir su capacidad creativa hay verle de pie en su sala, dominando la escena y la conversación, centrando en sí la atención de sus visitantes, tal vez sintiendo la plenitud que el escenario maravilloso de colores y texturas le brinda desde que hace décadas comenzó la magnífica e invaluable colección de arte dominicano.


Publicada en octubre 2010.

viernes, 2 de diciembre de 2011

Patricia Pereyra, voz y sensualidad

Hay en Patricia Pereyra una sensualidad que se desborda en las letras, la voz y los gestos. Artista desde las puntas de su pelo, su personalidad navega entre la dulzura de una niña y la disciplina de un adulto. La infancia que se rodeó de cantos e improvisaba conciertos con el permiso de su padre, Francisco Pereyra Goico, a los bohemios de turno en su casa.

Con el grupo “Flamboyán” de Jochy Sánchez, se presentó por primera vez en el Estadio Cibao. A partir ese episodio que no nos precisó en el tiempo, no ha soltado los micrófonos. Con su grupo Tizana recorre escenarios bohemios como ella, como su descubridor Víctor Víctor, como sus seguidores: los jóvenes de ayer y los adultos de mañana.

Ella no es una de las voces más prodigiosas del pasado, es la reina del jazz y del blues de este siglo, de las fusiones y la novedad. “Los artistas tienen que reinventarse, estar antes o en el año en que estamos”, asegura la diva mientras se acomoda el cabello para la fotografía.

Y haciendo lo que dice, nos cuenta de su tercer disco de estudio, producido por el destacado Guy Frómeta, que mezclará su base musical de jazz y blues con folclor por primera vez: pri pri, gagá, areíto y otros ritmos folclóricos, cuyos temas escucharemos antes de la primavera del 2011.

Unas 15 canciones llegarán en la nueva propuesta que sigue a Gala, lanzado en 1999 y Cabaret Azul, grabado como disco en 2002 y que ya había sido producido como cassette anteriormente. Todas las letras son de su autoría. Y toda la magia que se desprende de su presencia, también.
 
Publicada en septiembre 2010.

jueves, 1 de diciembre de 2011

Especial de Navidad en la esquina

A la decena de esquineros fijos y a los demás que hacen esquina de vez en cuando, les tengo un regalo. Durante el mes de diciembre que ya inicia, compartiré en esta mi esquina, las entrevistas de la sección Huellas que he publicado en la revista Zona N de Listín Diario, donde laboro desde hace cuatro años.

Y por qué las comparto ahora? Porque no lo había pensado antes y porque tienen ese algo particular que veo en la gente mientras me habla de sí misma, cuando me cuentan de su vida y sus azares. Aparecerán bajo la acera encuentro casual en la esquina, ni más faltaba.

Gracias a todos por estar y pasar. 

P.D.: Los textos de aquí serán la versión de autor, a veces el espacio impreso no es infinito.

lunes, 14 de noviembre de 2011

Palabras en el muro

Te habías encerrado con mentiras

toda una tarde
lamenté cada ausencia de la lluvia
me busqué para que me hallaras
bajo todo el tedio de este año sin nosotros

Este tú y yo que se oculta entre orillas y mares
tantos muros donde pudiste escribirme
un verso amanecido y ebrio
una danza interminable
y dos silencios que te habitan
como un bosque.

jueves, 13 de octubre de 2011

Ausencia de versos

Este año, y el pasado también, he pasado mucho tiempo ausente de esta esquina. Culparemos al trabajo, a la beca del SINACREA, al trabajo, al silencio personal y la ausencia de versos. Sí, la ausencia de versos. El exceso de trabajo narrativo y alguna escasez personal han cerrado la fuente de poemas. Este 2011 se agota por fin. Y espero que toda la avalancha que me invadió tiempo atrás regrese con palabras nuevas, palabras iguales, con la misma furia invidente. Nuevos colores ya amenazan con mojar estas manos.

viernes, 9 de septiembre de 2011

Pálido septiembre

Puede que tenga razón la canción aquella de Camille. Va pálido este septiembre 2011. Tanta sangre innecesaria rodando y ensuciando nuestros días. Y hay mucho más que impotencia ante el derroche de vidas que simples hombres, reconvertidos en dioses paganos sedientos de sí mismos, hacen cada día.

Asistimos a este circo que en el Coliseo Romano de nuestra ciudad se nos presenta gratuitamente y al que no podemos pedirle clemencia por nadie. Pálido este septiembre para los que perdemos una madre, una hermana, amiga, colega, vecina... alguien. Pasan a ser un número, engrosan una lista detestable que nos averguenza llevar, como un estigma.

Ineludible el momento, acordar si legalizamos la barbarie selvática o volvemos a comvivir civilizados, haciendo acuerdos sociales. Tiene razón la francesa: es hora de ponernos de acuerdo o diciembre será un mes sucio, donde dejaremos de ser humanos.

domingo, 31 de julio de 2011

Rescate del baúl

Este poema es viejísimo y muy raro. Lo rescato del baúl porque hay que publicar algo, rápido, antes de que este mes muera.

Accidente tinto


Se derramó el vino, como mi sangre. La botella se dejó ir un poco, no supo distinguir el vacío de la copa del piso claro. Se derramó como mi sangre, pero no siguió su curso, no se diluyó con el agua ni manó de mi cuerpo, no intentó cubrir mis dolores. Sólo descansó inmóvil en la claridad de ese piso extraño, se dejó mirar, posó con la gracia de un bodegón falso. Yo sólo atiné a desaparecer esa mancha vinícola que me recordaba mi sangre, a secarla indignamente con papel de baño sin ositos ni fragancias. Yo, yo era esa mancha en el piso claro, sin ganas de moverme, solo de ser distinta a tanto transparente que anda por ahí pregonando su limpieza.

domingo, 26 de junio de 2011

Insomnio

Olvidó todo. Una amnesia repentina se le alojó en la cabeza y no hubo manera de sacarla, ni siquiera con una orden de la fiscalía. Había conjurado el insomnio y ella, que caía rendida a cierta hora por inercia, no durmió esa noche. Las palabras se agotaron, pero ella las veía ahí: sucediéndose unas a otras en un tropel fabuloso, como la lluvia de mayo. Se hizo el silencio, pero el eco de aquella música desordenada seguía resonando con la fuerza de una voz verdadera. Cayó rendida justo al amanecer, porque no había remedio. Y entonces, de los agujeros en la espalda donde habían clavado los puñales, le fueron naciendo alas. Ese día empezó a soñar con volar. Y su horizonte se mudó lejos de las islas, en tierra firme.

lunes, 16 de mayo de 2011

Pizarra negra

Apúntalo en la pizarra negra. No hemos vuelto a dormir. Vigilamos la ausencia. Apúntalo junto a la pared de madera y las butacas negras, frente a los bombillos colgantes de Babilonia. Que no te engañen los mangos del frente, es guayaba lo que te carcome el juicio a sorbos. Ol-vi-da a los comensales de vino, también a los de cerveza. Apúntalo en los platos que cuelgan en el baño: el pelo no se pierde, se muda. Apúntalo, antes que el atardecer se lleve con su salto al vacío la tiza. Mata la tarde a punta de manzanas verdes y apúntalo también. Apúntalo todo, menos el día en que no huyas de mí.

domingo, 20 de marzo de 2011

Encuentro con el unicornio

Encontré al unicornio, pero había dejado mis canciones en la mesita de noche de un duende. Le escuché atentamente y me dejó unas palabras a medio camino entre la poesía y la verdad. Duró tanto y tan poco el encuentro, que apenas siento que lo vi aferrarse a la guitarra mientras intentaba convencerme de sus razones para dejarme sin ángel, sin noticias, desnuda y con sombrilla.

jueves, 10 de febrero de 2011

El mal del tiempo o radiografía de un poeta periodista

No es que no sale, es que no me dejan escribir. Me ponen a asistir a actividades, me hacen tomar pies de fotos, me ponen a hacer entrevistas, me hacen escribir reportajes, y me pagan por eso cada quince días. Y este finde mi abuela enfermó bastante. Estuvimos todos ocupados en retrasarle la reunión con Dios. Y lo logramos. Hasta Él conspiró a favor. De hecho, le doy un sí para mañana antes del mediodía. (Ya es mañana, y es antes del mediodía y estoy escribiendo a ciegas esta melancolía prestada).
 
 El mal del tiempo (Premio de Novela UCE, 2007), no es solo una novela que relata a modo de diario un gobierno déspota de los años setenta, tampoco se limita a los desvaríos de un ex seminarista estudiante de periodismo en la universidad estatal. No son los personajes pueblerinos, las coincidencias entre realidad y ficción. Esta novela de René Rodríguez Soriano es la lucha entre periodismo y literatura, entre la participación popular y la apatía social: el Falpo y el oblomovismo, la misma que hace a Javier (el protagonista) fumarse un cigarrillo que no pide pero tampoco rechaza.

No se sabe si es Javier el que nos cuenta o somos nosotros quienes vigilamos sus desvaríos, su San José del Puerto, los amigos, las mujeres, el trabajo, las lecturas, la radio y su música desgraciadamente acertada. Tal vez lo que nos conecta con este hombre es esa melancolía desbordada, sin vergüenzas ni falsas disculpas que no se molesta en ocultar. Javier no teme reconocerse vulnerable e impotente, admite su dejadez, no lucha por erradicarla, intenta, pero se queda en el intento, en la cómoda silla del comentario, del decir y sentirse conforme por haber dicho que las cosas están mal.

 Ahora que intento escribir esta reseña, que quiero contar mis lecturas, mis visiones, mis propios males, un frío de oficina me congela los dedos. Teclear se hace complicado, las letras se me cruzan, se pegan: las palabras se cosen unas a otras como en cadena. Estoy perdida, no quiero escribir. El editor espera, mis ojos esperan, hasta yo espero escribirla. Pero creo que enlas páginas de este libro hay una franja contaminada con el virus del mal del tiempo. Y desde que abrí mi ejemplar me contagié.
 
En las noticias con sus títulos cotidianos, suspicaces y endiabladamente certeros que arman este diario noticioso de los setenta, ese desgano de vivir que reitero porque la misma novela lo reitera, el auriga podría ser el presidente morado de turno, los goyitos, orlandos y sagrarios son los intercambiantes de disparos de estos días, desaparece cualquiera (incluso Sobeyda, la de los millones incautados, pueda ser la que envía cartas desde Madrid).

 Trato de hacer un esbozo coherente, desde el principio hasta el final, pero no puedo. Javier no ayuda, las cartas de Laura me confunden, los amores con Sofía, Lucía y demás me turban, esas declaraciones políticas coladas como pensamientos me conmueven, pero entonces recuerdo que el truco de la novela está en los epígrafes de cada uno de los trece cuadernos que componen la novela. Y el primero determina la estructura de la novela y esta reseña: a Javier y a mí nos ha quedado la costumbre (gracias al mal del tiempo que nos acontece) de invertir los hechos, de contar iniciando por el final y volviendo al principio o mezclando historias variadas. ( Antonio Tabucchi lo dice mejor en Piazza  d’Italia). 

 El mal del tiempo no se cura con música, tampoco las buenas lecturas sirven de algo. Las cervezas cerca de la universidad disfrazan los síntomas.  El mal del tiempo afecta  mucho a los poetas, incluso me iré más lejos: es su principal característica. Los poetas no pueden vivir en horarios y rutinas, se aburren hoy con lo que adoraban ayer, añoran la soledad y buscan incansables la compañía. Los poetas se indignan con el atropello de una paloma en receso de vuelo, se enervan si la lluvia no acontece a tiempo en el atardecer.

 Javier anda y desanda. Se vuelve social, se transforma. El joven desubicado trata de encajar en esa ciudad que lo consume, que lo hace sentirse extraño. Javier ama y extraña; Javier bebe y hace la noche; Javier escribe cartas, poemas y artículos de opinión; Javier estudia y se quema en los exámenes; Javier va al cine y se pasa el día escuchando música; Javier odia los domingos, porque le saben tristes; Javier sufre: Javier vive. Y las dos alas sobre las que soporta su existencia, las que lo hacen cercano a mí, las que lo vuelven común con mi propio desgano, son el periodismo y la literatura. Y el amor por Laura, el amor por su país, el amor por sus iguales, el amor por el amor aportan el viento por donde esas alas se elevan. Al menos en este caso no hay una sino muchas historias de amor y muchos amores de historia. Pero eso no importa, porque como dice la misma Laura desde Madrid un veinte de octubre “un buen amor siempre será un buen amor aunque no tenga historia”.

Publicado en Vocesnews.com el 22 de diciembre 2009.

domingo, 6 de febrero de 2011

La cura

Si lo hubiera sabido antes. Solo hacía falta el motor de Nicolás de Jesús, el viento frío de Mata Larga y el atardecer para sanar el dolor de mis pulmones y curarme toda. Viento y velocidad: es mi cura.

lunes, 24 de enero de 2011

24... y contando!!

Sí Leonel va o no va; que el segundo va después que el primero. Que si papá llegó o si Miguelito gana. Que los millones de Lotoman y el rescate por tres animalitos. Si al carnaval vegano o santiaguero. Que los Toros bajaron del cielo a las Estrellas, si el Licey y las Aguilas lloran juntos. Entre el aumento del pasaje y las alzas de los combustibles. Entre todas las muertes, los nacimientos, las bienvenidas y despedidas, novedades y antigüedades: ya han pasado 24 días de este 2011... y contando!!!!

domingo, 2 de enero de 2011

Propósitos para el 2011

1. Cuidar mi salud.
2. Escribir más y mejor.
3. Leer.
4. Escribir.
5. Trabajar más y mejor.
6. Viajar.
7. Estudiar.
8. Escribir.
9. ¿Dije escribir?
10. Vivir.