lunes, 26 de noviembre de 2012

Alberto Khoury: Versatilidad creativa


"El arte nace con su propio lenguaje"

“Soy artista, todo cuanto percibo, concibo y proyecto es a través del lente del Arte y, si vuelvo a existir, me gustaría nacer artista, ya que el Arte es lo que me permite ser.”

Escribe Arte con mayúscula y no es un error ortográfico. Es porque lo concibe como su expresión suprema, el eje desde donde construye su existencia. “Mi interés por las Artes no la puedo establecer en el tiempo”, responde Alberto por escrito, porque ha sido mediante correspondencia electrónica esta entrevista, aderezada con llamadas y breves conversaciones en redes sociales.
Le pregunto sobre su labor docente, los muchos proyectos de gestión cultural que ha desarrollado en estos años. Y me contesta con toda la energía puesta en la más reciente iniciativa que ha emprendido junto un grupo de artistas puertoplateños y el Foro Social de Puerto Plata: la Sala de Arte Camilo Carrau. En la antigua residencia de este gran artista dominicano, pretenden rendir homenaje a su colega y paisano mientras ofrecen espacio a las variadas expresiones que transmutan la vida en arte.
Es artista multidisciplinario, como lo pregona su firma electrónica y lo confirma su variopinto curriculum. Elegir una expresión artística sobre las demás no puede: “Hay ideas que surgen y te dan los códigos de a través de qué lenguaje es que debes transmutar esa idea en una obra de Arte: nace con su propio lenguaje”.
Sin embargo, todas sus destrezas, su versatilidad creativa, se resume en la performance. “La performance es lo que me proporciona el camino, me lleva hacia el punto en mi rearfimación de ser y me da las herramientas adecuadas para, de manera responsable, construir un discurso que me permite hacer la reconstrucción de mi rol como: Artista-Artista/Artista-hombre/Artista-ente social/Artista-ciudadano/Artista-ser humano. Y por supuesto Artista-ser político pero también Artista-padre."

 “Mi primera y más importante condición es la de ser artista… El arte es lo que me ha llevado hacia los demás caminos. Si no creo arte, entonces ni siquiera tuviese sentido considerarme artista o que me llamaran como tal.”

miércoles, 21 de noviembre de 2012

Rafael Emilio Yunén: Educar para transformar


Ejercer la pedagogía como compromiso personal con las transformaciones sociales.

“La educación no es solo aulas”, sentenció durante la conversación limitada por sus múltiples compromisos para ese día y mi tardanza involuntaria. Estábamos en la oficina que ocupa desde hace nueve años al frente de la institución cultural que ideó y construyó. La sentencia venía a propósito de su explicación sobre la educación como opción profesional, para el joven Rafael Emilio, cuya generación emergía tras la dictadura trujillista. La poderosa razón del compromiso social: “si tú creías en la educación, tú crees en la sociedad, en las transformaciones… Es una forma de lograr que la gente se supere a sí misma”.

Al profesor Yunén, en su dilatada, intensa y multidisciplinaria trayectoria profesional, le han sucedido innumerables momentos satisfactorios. Respira complacido mientras recuerda la sensación de parto al tener en sus manos el ejemplar de su primer libro publicado, sobre geografía no convencional; cuando obtuvo el rango de Profesor Titular en la PUCMM; y el día “D” de su vida: 3 de septiembre de 2003. Un mes antes de su inauguración formal, entregó a los siete hermanos León Asencio la edificación, lista y en funcionamiento, del Centro Cultural Eduardo León Jimenes.

¿Que si este proyecto cultural marcó un antes y un después en su vida? Pues Rafael Emilio Yunén confiesa: “Sí, en el sentido de que el Centro León es una institución muy única. Y me requirió una mayor versatilidad porque no tiene precedentes”.

Cada día, a través de cada iniciativa o proyecto que se incuba desde la entidad cultural santiaguera, el caballero de apellido y abolengo cumple con una de sus ambiciones educativas: “contribuir con la proyección de la cultura dominicana en el mundo” siempre dentro del contexto caribeño al que, inconscientemente, damos la espalda. Porque la idea, y aquí hace una precisión definitiva, “es vernos en el Caribe y que el Caribe se vea en nosotros.”