miércoles, 10 de junio de 2009

Perlas y maravillas sureñas


Siempre, desde que lo visité con prisa en 1997 y regresé en 2001, el Sur que también existe me fascinó y embrujó. Y no se trató de pócimas secretas ni rituales liboristas o carnavalescos. Bastaron sus aguas frías y su azul turquesa marino, la carretera interminable, la montaña besando la playa, el horizonte infinito colmando la mirada.

Y ahora, volver por tercera vez a Barahona y confirmar para siempre sus escondidos. Su siempre azul turquesa costa de 44 kilómetros. Las montañas que destilan verdor, los rabos de nube que ofrece gratis Cachote, los cementerios marinos de Paraíso, Los Patos y Enriquillo; la humedad boscosa donde habita la Jibijoa.

Barahona no se limita a la producción de divas como María Montez y Casandra Damirón. Barahona es también magnético en su Polo, aromático y orgánico en su café, grande y majestuosa como sus plátanos.

La perla maravillosa del Sur es tanto y tanto, que una imagen habla más que todas mis palabras.

2 comentarios:

Paraíso Divino dijo...

Bendiciones apreciado visitante, sí, así es nuestra PERLA DEL SUR!!, y que decir del calor humano de sus laboriosas y fiesteras gentes que nos levantamos de cara al sol cada día y le damos nuestra mejor sonrisa...es y será siempre LA NOVIA DEL CARIBE y un IDILIO abrumante. Regrese pronto, aquí le esperamos: sol, montaña, mar, río, gente y mucho aprecio!!

Anónimo dijo...

Me encanta el sur, lo que en mí debería considerarse contradicción ya que el calor no se lleva bien conmigo (o yo con él??) Pero el sur, en sus extremos climas y la posibilidad de perderme en las profundidades de lo que soy se conectó inmediatamente al rincón de mi cerebro llamado alma o al pedazo de alma que refleja lo que creo ser. Es embrujante.

Tanya