lunes, 14 de junio de 2010

Constanza vista desde el cielo: primera vez volando

7000 pies en verde

Sin alas, el cielo es mío. La tierra aún se me resiste, evita entregarse en las mañanas. Pero el cielo es una tarde de palomas alocadas, el sol untado de nubes. Sin prisas, el cielo se me abre. Todos los verdes en un aleteo, la sorpresa escalando mi estatura. La noche siempre ha sido mi amante y las madrugadas ruegan un roce tibio que siempre les niego.

Y se desvanecen las fronteras porque todo el cielo es mío. Todo su azul celebra mi sonrisa franca estupefacta. La tierra ya va cediendo a mis instintos y deja su miedo hecho deseo. La noche se renueva en mis labios y se desgaja entre mis dedos, vuelve y se entrega más mía, más sombra interrumpida por el grito sordo de otros verdes.

Ahora tiemblo porque el cielo es mío y nadie puede arrancarme las alas de tierra.

2 comentarios:

Joel Regalado dijo...

Hermoso texto!

Paco Nadal dijo...

Volar, volar... la ingravidez.. ese sueño imposible..¿o no? A veces podemos sentirnos pájaros.. ingrávidos... sobre Constanza.
Un beso.