domingo, 6 de febrero de 2011

La cura

Si lo hubiera sabido antes. Solo hacía falta el motor de Nicolás de Jesús, el viento frío de Mata Larga y el atardecer para sanar el dolor de mis pulmones y curarme toda. Viento y velocidad: es mi cura.

2 comentarios:

wasarry Say nO MOre dijo...

Bienvenida la velocidad...♪♪♫

la pequena arara dijo...

Amén!!!!