lunes, 3 de noviembre de 2008

Días que pasan

Hay días que pasan, como los gloriosos de Milanés. Otros pasan con menos alarde. Ciertos, se graban en la memoria con sal y agua, pocos con sangre, solo algunos salen a pasear con lluvia y sombrilla azul o con calle empedrada. Y no importa si han pasado cinco mil años o solo unos pares de 24 horas, cada día tiene su sabor y su magia. Cada día tendrá su espacio para celebrarse, con llanto o risas, ambas inclusive. Y cada recuerdo atado a su día y su hora, cada verso amanecido o trasnochado será motivo de una sonrisa con ojos sinceros incluidos.

Los días vienen y van, como la gente que los habita. Yo también vengo y voy. Y mis días van y vienen, como la gente que los vive conmigo. Ya no espero que nadie se quede o se vaya, lo importante es vivir.

3 comentarios:

augusto bueno dijo...

Eso es verdad, no aguardar es tedioso; pero un día una amoga me dijo que en la espera es que recide la clave de esta vida. Por lo menos a ti te parece ahora que la espera se da en la trayectoria.

!Adelante!

la pequena arara dijo...

Lo que pasa es que una aprende. Y esperar no significa que debamos detenernos...Significa saber el lugar y la hora para actuar, o no actuar.

Carlos Nuñez dijo...

Bonita discucion que arman y uno ni se entera; pero quien espera es porque le deben, o acaso mi abuelo estarà equivocado.