martes, 15 de julio de 2008

Cuando noviembre aparece en julio

Milagro de julio, que trae a noviembre a mis manos y mi boca. Ares tuvo nuestra lluvia salobre, nuestros sueños aplazados, nuestro dolor latente. Inventamos el día que no tuvimos, las caricias que no son de nadie y todos ignoran.

Hemos consumido los minutos del sol para calmarnos la sed de pieles cercanas. Nos matamos la risa bajo la lluvia dulce de la temporada. Sellamos una alianza no prometida, entregamos el silencio y lo rojo de ayer.

Fuimos, a nuestro pesar, felices.

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