viernes, 11 de septiembre de 2009

Ares poético XVII

Después de tantas madrugadas, oscuridades, silencios y demás demonios citadinos. Prefiero asirme a ese demonio, el silencio. Por hoy, hasta esta noche.

1 comentario:

Alexei Tellerias dijo...

los silencios.. ay, cuántos versos arrebatados a este demonio!
se me antoja pensar que el silencio es el arma de los poetas y los sensibles ante la crueldad de la existencia que nos rodea.
saludos a esta esquina y a quien la eleva con sus Ares hacia el parnaso.