jueves, 17 de septiembre de 2009

Quemar naves

Hoy quemo mis naves
las dejo morirse a la orilla de los ojos cerrados
cerca de la mente en vuelo.
Arden las velas y la proa se hunde
cada espacio de sol en la cubierta
se torna recuerdo ocre en el fondo arenoso.
Sin salvavidas ni marineros
retorno a tierra flotando
el agua sabiamente me devuelve
me aleja de los restos peligrosos.

Hoy quemo mis naves
miro el horizonte bajo mis pies
y camino.
Tras de mí el diluvio
los vampiros y la nada.

8 comentarios:

wasarry Say nO MOre dijo...

Me gusta mucho poeta este poema, lo siento como gotas de lluvia sobre mi cabeza, luego de escucharlo para mí. Excelente!

Le regalo esta canción que me trajo a la memoria este poema:

http://www.youtube.com/watch?v=7DY1W-6SKF0

Afectos!

W.

la pequena arara dijo...

Poeta, ese poema fue escrito directamente en blogger. Gracias por leerme, y por el regalo.

Abrazos santiagueros!!!

M. dijo...

Las veces que nos vamos y despegamos somos quienes volvemos a ritmo de olas y caracolas aunque se queme el yate. Así resulta ser cuando nos mentimos nosotros mismos. Buen poema para una despedida a lluvia y a playa.

Anónimo dijo...

hay que quemar las naves y atrevernos a enfrentar la adversidad y volver a comenzar y asi cada vez, y como el ave fenix resurgir...
si me lo permites quisiera publicar este poema en mi blog, sale? de antemano 1000 gracias!
blog:unpietrasotropie.blogspot.com

la pequena arara dijo...

M.: me gustaría saber quién eres. En mi caso, he ido y he vuelto y soy distinta. Pocas mentiras permito que me ensucien la pureza del fuego. Y las despedidas no sirven sin vino ni flores amarillas.

Anónimo: gracias por colar versos en un blog tan veloz.

Alexei Tellerias dijo...

El fuego. Ah, el fuego. Pensar que, cuando niño, me encantaba ver las cosas arder simplemente por diversión (luego vino mi madre y, a chancletazos me borró mis tempranos esbozos de pirómano). Desde entonces, la fascinación por el fuego ha estado siempre presente.

A veces quemar las naves se convierte en nuestro último recurso para vencer las resistencias que persisten en marañarse bajo nuestros pies. Hernán Cortés lo tuvo muy claro.

Paco Nadal dijo...

Hermoso poema. Felicidades. Cuantas cosas nos perdemos por no atrevernos nunca a quemar esas naves. Un beso.

Aurelio dijo...

Si, quememos esa naves de una vez por todas. Ya no queremos ir a otro lado. Se está muy bien aquí. Podremos comenzar nuevamente?. A veces pienso que si, otras veces pienso que no. A veces no pienso nada, y sigo aquí. Hermoso Poema, Daniela. Me trajo esa nave recuerdos lejanos. Gracias