viernes, 8 de mayo de 2009

Ares poético II

Esta entrada sufrió daños irreparables antes de ser publicada, puesto que su versión inicial se perdió en los caminos de la red. Y como no pienso repetir lo que había dicho (aunque nadie lo leyó) el poema de este Ares está dedicado a Tanya Badía y Augusto Bueno, que ganaron los premios de cuento y poesía de la Sociedad Cultural Renovación de Puerto Plata. Ellos saben cada uno el tamaño de la estima y el aprecio que les tengo.

Y este viernes de mayo dulcemente nublado se merece las líneas del poema 21 del libro Angel Terreno, premio de poesía 2007 de la Sociedad Cultural Alianza Cibaeña.


21


Amo la menta que no me gusta, ésa que sabe a tabaco, a lengua viva, a ojos dulces. El brazo oscuro que me ciñe los hombros bajo la noche y sobre los días. La voz cercana que se acuna en mi oído y aleja el resto de ruidos que es el mundo. Las rosas amarillas que no adornan mi sala y se han perdido en alguna esquina de la 30 de marzo. El ángel que no me visita los miércoles, ni los sabádos y que algunos domingos se aterrena porque no quiere volar al retazo de cielo que mientras se define su estado (ángel u hombre) le ha tocado vivir.

2 comentarios:

Valentín dijo...

Entre lluvia y calor de este sábado de mayo te leo y brindo por tu poesía...

Un abrazo Daniela...
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José D'Laura dijo...

Mozo, sírvame en la copa rota, que quiero sangrar, gota a gota, el veneno de su amor. (Un sábado de bolero, sin duda)