viernes, 15 de mayo de 2009

Ares poético III

Llueve. Y este viernes de llanto celestial se merece un poema de tránsito y camino. De abandono y ruptura. Este poema me gusta, por lo que no sé si ya lo había publicado antes. Pero aquí les va, en esta lucha poética que cada viernes tendré con mis demonios. De ningún libro, sin premio alguno.

Costumbre

La mayoría sella todo con un beso. Nosotros, lo rompimos todo. Con un beso rompimos la belleza del beso en Cortázar, rompimos el fuego. Rompimos la inocencia de los bancos de los parques, el silencio de la lluvia al caer en las calles de la ciudad. Rompimos la brisa, el paisaje de las autopistas. Con ese jugueteo de lengua y labios rompimos el respeto a los pasajeros de los autobuses, a los niños de pierna y pecho. Rompimos el miedo a la intensidad, a la malicia de sabernos húmedos. Con un beso rompimos la madrugada y la multitud cercándonos, rompimos la violencia de la sangre. Y con un beso romperemos la costumbre de sabernos propios.

3 comentarios:

José D'Laura dijo...

Erase una vez que era un mozo.
Había una copa rota. Y algún bolero con ganas de sangrar, pedía concientemente vino en esa copa.

Anónimo dijo...

Con un beso no solo rompemos: con un beso se unen los cristales multicolores que tenemos guardados en un cofrecito. Las noches comienzan a tener más estrellas de las cuentas y las tormentas son la perfecta excusa para agregar el abrazo al beso. Con un beso creamos en un segundo el mundo que el Génesis duró siete días y con ese mismo beso hasta Salomón y sus cantares se vuelven verdes de envidia, porque en un solo beso contenemos el cosmos que queremos poseer.

Gracias Dani, me encantó tu poema.

Tanyiya

Víctor Manuel dijo...

Qué importan los libros ni los premios con una ruptura como esa. Importa solamente ese beso.