martes, 20 de diciembre de 2011

Rafael Solano: La magia que nació un diez de abril

La excepcionalidad de su talento y visión ha marcado más de una generación de artistas dominicanos y latinoamericanos.

Vamos a hacer esta entrevista a pesar de que ya aparece en Wikipedia y que “todo está ahí”, como cuenta él mientras nos hace un chiste. Apenas se acaba de mudar y todavía algunas cosas no están en su lugar, menos el piano, que preside la sala y ya ostenta unas rosas rojas. El piano siempre ha presidido la vida de Rafael Solano, testigo de primera línea de las últimas siete décadas de arte e historia dominicana, protagonista innegable de esas mismas décadas y de noches y bohemias que tal vez su condición unipresente le impide constatar.

Voz inconfundiblemente dulce y melodiosa. Una memoria intacta. Lo constato mientras tararea animado con Silverio el jingle de su programa “La hora del moro” (origen del legendario “Show del Mediodía”) o cuando enumera punto por punto las etapas de su dilatada carrera artística, sus idas y regresos al país, La Voz Dominicana, las canciones. A vuelo de pájaro, porque no cabe en una hora de entrevista o dos tercios de página casi 80 años de vivir por la música, mucho más que de ella. Sobre todo en este país, donde vivir del derecho de autor es una quimera, como confiesa el maestro.

En 1968, año del mayo francés, un joven Niní Cáffaro le ponía voz a una canción que a decir de su propio autor “parecía más un himno religioso que una canción romántica”. El Festival de la Canción los escucha y los premia. El resto no es historia, es leyenda. Miles de voces le ponen voz a estas letras que han hecho brillar a República Dominicana y a su ilustre autor. Sin embargo, “Por amor” no es la única composición del puertoplateño que superó la distancia familiar para labrarse una carrera como pianista. “El deseo de continuar, de aprender, me mataba la nostalgia”, asevera Solano al mismo tiempo que resalta la pujante vida cultural de su natal ciudad cibaeña, donde en 1950 “había más pianos que carros, y ahora hay menos pianos que jeepetas”.

“¿Te dije que fui embajador?” Pregunta, para asegurarse de que no ha olvidado ninguna ocupación por confesar, ninguna aseveración por decir. Le ponemos unos puntos suspensivos a la entrevista accidentada gratamente por reflexiones sobre sus vivencias, la música contemporánea, el calor de Santo Domingo de Guzmán, las bromas que por hora y media nos seguirán haciendo cómplices de esta mañana de jueves. Entonces, cuando Silverio coloque las luces y empiece a disparar con la cámara, comprenderé a punta de las notas que el maestro Solano dejará escapar con sus dedos, la magia musical de quien nació un diez de abril.


“En 1950 había más pianos que carros en Puerto Plata”
Publicada en julio 2011.

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