martes, 13 de diciembre de 2011

Fausto Ortíz: El perseguidor de sombras

“Yo trato de enfatizar lo que me interesa en la imagen.”

Fotografiar un personaje es una tarea que implica paciencia y creatividad. Fotografiar un fotógrafo es un duelo, una batalla en la que nadie pierde: todos cedemos algo en pos de ganar esa imagen perfecta, el instante de la sonrisa o la mirada penetrante que nos fulmine luego. Pero la escena del crimen fue en este caso su propio espacio, incluso iluminamos el momento con sus luces.

Fausto Ortíz no es un fotógrafo de estampas familiares, tampoco le surge la vocación a causa de paisajes y lugares. El niño nacido en los años 70 perseguía sombras, esas imágenes que formaba con la infantil cámara de una caja de zapatos. “Me interesaba fijar imágenes y no a través de la pintura.” La formalidad de su carrera se la dio el Grupo Fotográfico de Santiago (GRUFOS), pero Ortíz ya era autodidacta en la fotografía y se había graduado de Arquitecto en PUCMM en 1993.

Entre toma y toma, nos cuenta que “primero se exploran las escenas cotidianas, luego lo no aparente. De esta etapa iniciada en los 90, solo quedan sombras.” Los temas han ido cambiando, pero siempre le persiste esa “manía” de intervenir la imagen, de manipularla para emitir su mensaje. Por eso explica que “siempre me ha gustado intervenir las imágenes de una y otra forma y así expresa ideas con ellas.”

Así intervino en “Vanishing Point” (al fondo en la fotografía que ilustra este texto), la serie en la que a modo de escena del crimen va develando los detalles de la deforestación, y denuncia las consecuencias que la naturaleza  sufre (desertificación, calentamiento global, erosión) con una gran advertencia ”Es importante entender que el tiempo se nos acaba para detener el proceso.”


En su obra (expuesta, coleccionada y premiada, según consta en faustoortiz.com) destaca la presencia de objetos inanimados como los maniquíes. Las sombras, junto con ellos, le han servido para explorar el tema de la identidad, “saber quién es, una búsqueda que no termina”. Las sombras le persiguen y él persigue sombras, esa oscuridad que permite apreciar la luz en un juego armónico y desconcertante donde habita el arte de la fotografía, la imagen creada, sin facilismos ni técnicas.


Siempre me ha gustado intervenir las imágenes de una y otra forma y así expresa ideas con ellas.

Publicada en junio 2010.

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