jueves, 8 de diciembre de 2011

Sally Rodríguez: Intimidad y lirismo

La poeta mocana ejerce también el arte de trascender desde la timidez.


Para la familia Rodríguez Luna y amigos es Mayún; para los escritores Sally: solo en documentos es María del Carmen Rodríguez. Pero el nombre es lo de menos cuando la conoces, mucho menos cuando lees sus versos. De esa confusión nominal culparemos a Manuel Mora Serrano, quien la nombró Sally y la descubrió como poeta a instancias de Pompeyo Rosario, el primero que tuvo el lujo de apreciar los pequeños y nada pretenciosos poemas que escribía la estudiante de Letras en PUCMM.

Mientras trae el café que comparte en la galería de la residencia familiar en Estancia Nueva, relata que “con 11 años, no tenía biblioteca en casa, así que mi primer contacto con la literatura fueron los libros de texto de español. Así empecé a escribir poemas.”

Reconoce, en su modestia y timidez, que su primer libro “Luz de los cuerpos”, lo publicó con pocas lecturas, como recordándome el consejo que siempre daba en las tardes de taller en el Centro de la Cultura de que quien quiere escribir debe también leer.

Esa timidez y predilección por el anonimato la mantienen libre de los egos, la fama, la competencia. “Yo huyo de todo eso”, me explica mientras pasamos balance a sus publicaciones (tres poemarios y una antología), cuya calidad la convierten en la más importante poeta dominicana. Esta aseveración es de Bruno Rosario Candelier, presidente de la Academia Dominicana de la Lengua, quien la vio desarrollarse desde los días como tallerista en PUCMM bajo su dirección.

Sensible al arte en todas sus manifestaciones, Sally no solo crea con las palabras, también es artesana: trabaja accesorios y piezas decorativas con materiales y fibras naturales, hace muñecas de barro y pinta. Pinta con pinceles también, porque hace mucho que pinta con las palabras universos íntimos, líricos, hermosos: como lo es ella por dentro y por fuera.

Mi primer contacto con la poesía fueron los versos de Machado que dicen: “Anoche cuando dormía/soñé ¡bendita ilusión!/que una fontana fluía/dentro de mi corazón."
Publicada en marzo 2011.

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